Enfrenté mi ego, aprendí a ser humilde y me convertí en barista

Cuando Xiomara Chirinos recuerda sus años como coordinadora general de proyectos su tono de voz cambia. Toma un matiz ceremonioso y se hace un poco más grave y lento, como si procurara no dejar escapar ni un detalle.

Sin embargo, cuando relata sus vivencias en el mundo del barismo, hay como un tintineo en sus palabras, sonríe, ríe y poco a poco suelta la rigidez de más de una década de pragmatismo, para entregarse al exquisito aroma de una taza de café.

Ella es ingeniera civil y ejerció su profesión durante 15 años, tiempo que le sirvió para escalar a posiciones privilegiadas dentro del ambiente laboral. “Comencé como todos los residentes, llevando sol en varias construcciones de Maracaibo. Luego trabajé en una consultora, donde llegué a ser coordinadora general de proyectos”.

Con orgullo dice, letra por letra, el nombre de su último cargo: “Vicepresidenta del Consejo Directivo de la empresa. Llegue muy alto en mi carrera profesional. En la ingeniería los grados de experiencia se miden por P1, P2, P3… y en ese momento yo tenía el grado de experiencia P4, que reúne a ingenieros con 9 0 10 años de labor”.

Xiomara reconoce que lo único que la separó de ser Gerente de Proyectos de Proyectos, fue tener más años de servicio, porque sus competencias la acreditaban para serlo. “Los clientes requerían ingenieros con más experiencia, pero mis jefes reconocían mis capacidades. Sin embargo, la consultora cerró”.

Un empujón y el gran paso para ser barista

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Su última experiencia laboral como ingeniera fue hace un año y unos meses. Suspira y se detiene para buscar la mejor manera de acomodar las palabras. “Era una empresa de turbinas, en el departamento de Ingeniería de Costos, y esa experiencia marcó la pauta para decidir que tenía que cambiar de rumbo”.

Hace pausa de nuevo. “Mi jefa era… una mujer muy severa y tuve una vida laboral dura. Aparte de eso, el dinero dejó de rendirme. Me di cuenta de que lo que ganaba no me alcanzaba ni para hacerle un cambio de aceite a mi carro, entonces me dije: ‘este trabajo no es para mi”.

Xiomara admite que le costó mucho renunciar. “De niña quería ser periodista, pero a medida que pasaron los años, observé que esa carrera no era una manera de obtener el dinero que quería para vivir, entonces me dije ‘la profesión del futuro y del éxito es la ingeniería’”.

También significaba cumplir los sueños de sus padres. “Mamá y papá siempre quisieron tener una ingeniera en la familia y yo los complací. Me gradué, tuve buenos cargos, pero al final me di cuenta que no todos los ingenieros son millonarios”.

Cultivar la pasión por el café

Una vez que Xiomara reunió todos las fuerzas necesarias para renunciar, comenzó a desintoxicarse. “Me tome un tiempo para relajarme, para pensar, para gastarme los ahorros (risas). Y en ese pensar, mi amiga y socia Audrey Vera me mostró la posibilidad de asumir de lleno en un proyecto que teníamos: La Ruta del Café”.

Con esa alternativa como opción, decidió estudiar barismo. “Mi primer curso lo hice un día antes de mi cumpleaños, el 14 de enero de 2017. Ahí se despertó la súper pasión por el café, por querer aprender más”. En adelante, las notas publicadas en La Ruta del Café tuvieron dos ingredientes: el toque periodístico de Audrey y la reseña técnica de Xiomara.

“Comencé a buscar la manera de unir estas dos pasiones, el café y el deseo de desarrollarlo de forma técnica”. A esa inquietud de formarse con un carácter de rigurosidad, Xiomara le atribuye las certificaciones internacionales que posee: Barista con Garryn Urdaneta, Fundamentos Sensoriales con Raúl Martínez, Barista Azuba y su certificación con diplomas de la SCA (Specialty Coffee Association) en Introducción al Café, Barista, Brewing (extracción) y Roasting (tostado).

Colar el ego y extraer la humildad

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Pero no todo fue divertido en ese proceso de cambios. “Cuando decidí ser barista, el choque principal era pensar en la posibilidad de trabajar en una cafetería y atender a las personas. Esa parte del ego todavía lo estoy trabajando para sacar la humildad”.

Xiomara reconoce que se trata de un paso a la vez. “Aprendí que ante todo hay que servir, que el barista no es la figura de importancia, sino que el protagonistas es el café y eso me ayudó a pasar tras bastidores”.

Sonríe y explica con convicción, como si describiera un proyecto. “El café es lo importante, ese granito que a la gente le gusta o no, y que si haces un buen trabajo la gente querrá conocerte, pero sino, nadie recuerda a un mal barista”.

Vale comentar que en julio de 2018, Xiomara se acreditó como community manager y de fotografía. «Ahora, lo que comenzó como una red social @rutadelcafemcbo, se convirtió en una revista digital que exalta la cultura del café en Maracaibo y el mundo”.

También cuenta las satisfacciones personales y económicas. “Somos las distribuidoras regionales de la marca Aeropress en el Zulia y llevamos proyectos culturales como la Ruta del Café Ilustrada, donde nos juntamos con Garabateando y Somos Ilustradores, para brindar momentos de esparcimiento al lado de una taza de café y una ilustración”.

La moraleja para Xiomara consiste en un proceso: “A la gente, que encuentren su pasión, pero por sobre todo que se formen en eso. Es importante querer hacer, porque eso habla de la actitud frente a los cambios, poder hacer significa que eres apto, saber hacer es la habilidad y el saber que viene del conocimiento. Ese es el factor que te hace único para alcanzar el éxito”.

@rutadelcafemcbo

@bearod_76

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografías: Norge Boscán