La “visita médica” en Maracaibo: ¿Profesión en vías de extinción?

La antesala del consultorio está repleta, los pacientes madrugaron para ser de atendidos entre los primeros; sin embargo, justo antes de iniciar las consultas un hombre trajeado de punta en blanco, llega cargando un grueso maletín y saluda a la secretaria con familiaridad. “¿Está el doctor?”, pregunta en tono amable y pasa antes que todos. Anticipando una reacción displicente, la secretaria acota “no tardará en salir, él es visitador médico”.

Esta escena que solía ser casi rutinaria en las principales clínicas de la ciudad y el país, ahora es un raro avistamiento, pues la profesión que llegó a ser la envidia de miles de profesionales universitarios, por sus deslumbrantes beneficios e ingresos, hoy tiene un estatus es “de pronóstico reservado”.

Durante un recorrido por centros médicos de la zona norte, TuReporte tuvo la oportunidad de cruzar palabra con el representante de un laboratorio farmacéutico, que accedió a relatar el estado actual de su gremio, bajo la condición de mantener en reserva su identidad, ya que las empresas del ramo están atadas a los controles, permisos y regulaciones del Estado venezolano.

“Tengo 22 años en la industria y he estado en laboratorios tanto nacionales como transnacionales. Las empresas de afuera te preparaban de una manera que casi eras un médico, pero las cosas han cambiado mucho”, cuenta a manera de introducción Rolando Caminos (nombre ficticio que usaremos para fines referenciales).

El hombre de tez canosa, mirada profunda e inmaculado aspecto, relata que cuando comenzó en la visita médica, era una de las carreras más cotizadas entre profesionales de áreas tan diversas como medicina, enfermería, comunicación social, ingeniería, odontología y hasta abogados, pues gozaba de un estatus social y perfil económico que en sus respectivos campos les tomaría años alcanzar.

“Cuando yo fui a mi entrevista hace 22 años, había 105 personas para un solo cargo y ahora estoy buscando un representante para una zona de la ciudad y no consigo a nadie. La gente ya no se interesa porque los beneficios se han venido al mínimo y se han ido muchos laboratorios del país”, indica Rolando, al recordar con nostalgia que hubo un tiempo en que la mayoría de sus colegas copaban las villas más exclusivas del norte de la ciudad.

Como integrante de uno de los pocos laboratorios nacionales que todavía tiene representantes en la calle, Caminos ha podido tomarle el pulso a su gremio, y afirma que actualmente en Maracaibo no debe haber más de una docena de visitadores médicos, agrupados en tres casas farmacéuticas (Dollder, Galeno y Oftalmi).

“Eramos 6.000 visitadores cuando comenzó la crisis fuerte de la industria en este país, por allá  en el 2007. En ese año varios laboratorios internacionales cerraron sus líneas porque ya avizoraban lo que vendría, luego la crisis se acentuó entre 2010 y 2012 con despidos masivos, y ya para 2016 quedaban en Venezuela unos 2.500 visitadores. Hoy la cifra nacional ronda los 1.000” asegura Rolando.

A pesar de que los recortes han obligado a los representantes a cubrir áreas más grandes, los beneficios no han aumentado; por el contrario, se han contraído de manera sustancial, ya que la prescripción del médico, que es el principal motor de esta industria, ha mermado de forma drástica por la caída de poder adquisitivo de los pacientes y la migración de los profesionales de la salud.

“En el laboratorio internacional donde yo trabajé, cada 2 o 3 años nos daban un carro nuevo de agencia, que lo pagaba la empresa. Ahora los únicos incentivos que se mantienen las empresas nacionales son las comisiones base, pero aquellos premios que había en las convenciones que se celebraban a comienzos de cada año fuera del país, eso ya no existe” recalca el especialista en mercadeo farmacéutico.

En la actualidad el visitador trabaja sobre unos planes de incentivo preestablecidos, donde se delinea el ingreso base y una bonificación si logra una cobertura del 100%, mientras que en sus mejores tiempos había una meta por cada producto que se traducía en generosas comisiones.

La caída en las prescripciones ha golpeado duramente al mercado farmacéutico en el país, ya que a diferencia del resto de Latinoamérica el consumidor nacional tenía gran confianza en las marcas y prefería el medicamento original al genérico, pero ahora esa relación se ha invertido.

“Los laboratorios tienen toda la intención de fabricar, pero si no hay una cadena con tus marcas, el producto no se va a ofrecer y ha habido una merma en la cantidad de récipes que genera el médico. Nuesto reto, en el caso de quienes llevamos marcas originales, es luchar para que mi médico la prescriba como marca y no como genérico” enfatiza Caminos.

La contracción del mercado y la crisis nacional ha llevado a muchos visitadores a sumarse al éxodo venezolano que hoy satura a Latinoamérica, con la suerte de que este tipo de profesionales cuenta con una formación en ventas que les ha permitido insertarse exitosamente en otros contextos.

“En mi laboratorio había 14 visitadores solo para atender Maracaibo, hoy solo quedan tres, todos esos compañeros que ya no están el 95% se han ido del país, pero cabe a destacar que muchos colegas que hoy están en Chile, Ecuador y Argentina han sido bien acogidos dentro del mismo ramo y destacan entre los mejores de esas localidades”, recalca Rolando con satisfacción, precisando que por otra parte los que se han radicado en EEUU se desempeñan con éxito en el área de ventas de seguros y otros bienes de consumo masivo.

Al evaluar su situación actual en contraste con la de sus excompañeros en el exterior, Caminos asegura que todavía está dispuesto a seguir apostándole al país y rescata que si hasta ahora ha logrado sobrevivir a todos los recortes que se han dado en la industria, “debe ser por algo”.

“No me quiero ir, quiero quedarme aquí, pero si veo que las cosas me van a costar más, lamentablemente tendré que emigrar también, pero por los momentos sigo apostando y creo que aquí se pueden hacer cosas. Mientras mi laboratorio crea en el país y siga apostando a él, yo quiero seguir con ellos” concluye con tono optimista el visitador médico.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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