La reconversión “pone a temblar” a mafiosos, buhoneros y consumidores en el centro

Cualquier día de la semana, el mercado de Las Pulgas en el centro de Maracaibo es un hervidero de calor, incomodidad y bullicio, pero este martes había una carga adicional en el ambiente. Los buhoneros están descontentos y temerosos por el impacto que la reconversión monetaria tendrá en sus negocios, ya que la mayor parte de sus ganancias depende de las distorsiones generadas por la escasez de dinero contante y sonante.

La venta de alimentos y productos de primera necesidad en efectivo, entre un 25% y 50% de lo que cuestan en el mercado formal, es simplemente un disfraz para el verdadero negocio de compra y venta de billetes que se concentra en esta zona. Ello explica por qué mientras un cartón de huevos de 30 unidades vale Bs.F 2.000.000 en un abasto o supermercado, en el centro solo cuesta Bs.F 480.000.

La inminente llegada del nuevo cono monetario ha puesto a correr a las mafias del efectivo, ya que a menos que el Gobierno decrete una prórroga, el próximo lunes 4 de junio todas las denominaciones del llamado “bolívar Fuerte” perderán su valor transaccional, incluyendo las más nuevas.

La ventana de tiempo para depositar el efectivo en el sistema bancario nacional se cierra el viernes, puesto que entre el 1 y el 4 de junio los bancos estarán en un proceso de transición para adecuarse al “bolívar soberano” y no trabajarán las sucursales ni funcionarán los servicios de banca electrónica.

Gabriel, un buhonero que atiende un puesto de hortalizas detrás del centro Comercial San Felipe asegura que ya desde este lunes se percibe el impacto de lo que está por venir.

“Ayer y hoy ha bajado el movimiento del efectivo y las ventas no han estado tan buenas. También hay operativos de la policía regional que llega haciéndose pasar por gente que va a comprar efectivo con la tarjeta de débito y cuando alguno muerde el anzuelo se lo llevan y le quitan el punto de venta, ahora todo el mundo se ha puesto pilas”, detalló el buhonero, al asegurar que nota que hay preocupación, aunque confiesa no entender cómo es eso de la reconversión, más allá de la eliminación de los tres ceros.

El cambio de moneda no solo ha despertado temores en las “mafias” sino en los consumidores que veían la posibilidad de hacer rendir su limitado ingreso, vendiendo lo poco que lograban sacar del banco o comprando víveres a menor costo con el efectivo.

“En mi familia nos organizábamos para sacar plata durante la semana y los domingos venimos a las pulgas porque nos rinde mucho más que en el súper, pero si eso va a acabar cuando lleguen los nuevos billetes, nos iremos a comer unos con otros porque lo que yo gano se va en un paquete de harina pan y medio cartón de huevos”, apuntó María Andrade, una docente jubilada de 66 años.

A pesar de la presión policial y la incertidumbre todavía hay quienes se arriesgan a comprar efectivo pero no le venden a cualquiera, “la mayoría son clientes o amigos de gente que ya conocen”, asegura un vendedor del mercado que solo se identificó como Juan.

“Los billetes los pagan entre 300 y 350% por encima de su valor y hasta hace un mes recibían los billetes marrones de Bs.F 100, pero eso ahora solo los aceptan en las bombas de gasolina. El billete más bajo que están comprando es el de 500 porque ya no quieren andar con bultos tan grandes para que no les caiga la policía”, indicó Juan en un tono de voz apenas audible.

En la mañana de este martes, el economista José Guerra, diputado de la Asamblea Nacional informó a través de su cuenta de Twitter que “Está llegando un lote muy pequeño de billetes del nuevo cono monetario al BCV. Pero no da tiempo de distribuirlo a las agencias bancarias en todo el país. Mi propuesta: pospongan su entrada en vigencia o que convivan los dos conos monetarios. Sensatez, por favor”.

Al parecer hay oídos oficialistas escuchando las súplicas, por cuanto fuentes del sector financiero aseguraron de manera extraoficial que la banca privada y el BCV ya habrían acordado 60 días de prórroga para la reconversión, pero el anuncio está aguantado para permitir que el efectivo circulante reingrese al sistema bancario.

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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