“La Fleming”: Una meca farmacéutica, que no deja morir a su clientela

Natalia de 22 años, llegó descalza, desesperada y a pie desde su casa en Valle Frío; aunque abrían a las 9.00 am, madrugo a las puertas de la Farmacia Fleming, pues todo el vecindario le aseguraba que allí conseguiría el antibiótico que no encontraba en ningún lado, para tratar la infección urinaria que amenazaba la vida de su bebé desde hace tres días. Junto a la joven madre, aguardaban personas de diverso perfil socioeconómico y estado emocional, que compartían las mismas razones que ella para visitar la icónica droguería zuliana.

En estos tiempos signados por la escasez de medicinas, el cuadro antes descrito, se repite diariamente en la Av. 3Y con calle 81 (a pocos metros de teatro Roxy), ya que la Fleming es una de las pocas farmacias de Maracaibo que todavía prepara fármacos y fórmulas magistrales, siguiendo las indicaciones del facultativo.

Fabricar y vender

El lugar es muy fácil de ubicar. Es un edificio de tres plantas con fachada blanca y ventanales de romanilla de extremo a extremo, llamado Costa del Sol; pero pocos conocen ese detalle pues el nombre de la estructura está casi sepultado bajo las enormes letras que identifican al negocio bautizado en honor a Alexander Fleming -el microbiólogo escocés que en 1945 fue galardonado con el Nobel de Medicina, por descubrir los efectos antibióticos de la penicilina-.

El logotipo de la Fleming no es un mero elemento decorativo sino más bien una declaración de principios. La letra “f” minúscula encerrada en un cuadro azul, está conformada por dos arcos de líneas rojas interceptados horizontalmente por un tubo de ensayo que se vierte sobre un matraz de Erlenmeyer, indicando de manera implícita y explícita, que en este lugar se fabrican medicinas, tal como lo hacía el hombre que inspiró su apelativo.

Desde que fue fundada en 1972 por el farmacéutico, académico, historiador y escritor de origen aragüeño, Efraím Peña Utrera, el establecimiento ha cambiado muy poco, tanto en su aspecto físico como en su mística y valores de servicio a la colectividad.

Su slogan de “una farmacia moderna para servir a usted” en la actualidad cobra una connotación casi paradójica, entre sus mostradores de formica color pastel, desbordantes de nostalgia por una Maracaibo pujante y acaudalada, que avanzaba urbanísticamente a pasos agigantados hace ya casi medio siglo.

Un legado vigente

Desde enero de 2015, Don Efraím no está físicamente en el negocio, pero gracias a su esposa e hijos, su legado sigue intacto y más vigente que nunca, ayudando literalmente a salvar vidas mediante la preservación de una ciencia que casi se ha transformado en una ocupación rara y mística, como la de aquellos alquimistas que precedieron a la química y la farmacología.

En conversación con TuReporte, Efraím Peña (hijo) confiesa, durante un paréntesis en su incesante ritmo de atención al cliente, que la farmacia no solo emula a Alexander Fleming en su dedicación hacia el bienestar de otros, sino también en un constante ajetreo que puede lucir caótico para quien observa dese afuera.

“De hecho, si no fuera por su manera de ser un poco desordenada, Fleming nunca hubiese descubierto las propiedades antibióticas del hongo penicillinum” comenta entre risas Efraím, al explicar que el feliz accidente que ha salvado incontables vidas durante el último siglo, ocurrió gracias a que el célebre científico se fue de vacaciones sin haber ordenado su laboratorio, y al regresar se dio cuenta que un hongo había invadido y aniquilado los cultivos de bacterias que causaban enfermedades respiratorias.

Peña destaca que cuando su padre comenzó en el ramo farmacéutico, había una comisión de las autoridades de salud venezolanas cuyo trabajo era asegurarse de que cada establecimiento contara con la capacidad instalada para preparar recetas farmacológicas o de lo contrario no podrían operar.

Aunque en teoría dicha regulación sigue estando vigente, en la práctica son muy pocas las farmacias que como la Fleming aún mantienen este indispensable servicio, ya que la mayoría de los expendios de medicinas se han limitado a trabajar con productos elaborados por los grandes laboratorios, ya que así la operación del negocio se hace más sencilla.

Servicio y dedicación

El administrador de la reconocida farmacia explica que esta tradición de elaborar fórmulas médicas, les ha permitido ayudar a la ciudadanía en momentos de verdadera angustia, adaptando antibióticos y antialérgicos de adulto para que puedan ser consumidos por infantes, según las concentraciones y dosis indicadas por los galenos.

“Los antialérgicos y los antibióticos infantiles se han convertido en el caballito de batalla diario, por describir la situación de una forma sencilla, pero antes lo que más pedía la clientela eran medicamentos de uso dermatológico, ya que también existía una institución llamada Clínica del Acné con la cual trabajábamos mucho” precisó Peña.

Entre los grandes retos que afronta este negocio familiar, está el acceso a materias primas, ya que todos los insumos que se utilizan son importados, y por tanto no siempre están disponibles y cuando lo están, el costo es elevado; sin embargo los Peña se esfuerzan por brindar el mejor servicio posible, a pesar de las restricciones del contexto.

La Fleming tal vez hoy no sea la farmacia más moderna o la mejor surtida de Maracaibo, pero su capacidad de producir lo que muy pocos pueden, la convierten en un baluarte irremplazable para los zulianos.

 

Redacción y Fotografía: Luis Ricardo Pérez P.

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