Ipostel “ya no tiene quien le escriba”, pero sigue luchando ante las adversidades

Las cartas que no llegan a tiempo o que simplemente no llegan, son entre muchas otras cosas, amores que se rompen, amistades que se olvidan, negocios que se caen y alianzas que no se concretan, por eso a la hora de depositar sus más importantes anhelos y encomiendas en manos ajenas, los marabinos omiten instantáneamente a Ipostel como alternativa viable, ¿por qué?

En Venezuela la proliferación de los courrier privados, representa más que la explotación de un mercado con oportunidades lucrativas bajo un esquema de libre competencia. Es el síntoma de la desatención progresiva del Estado hacia una importante necesidad que afecta la vida privada de los ciudadanos, el funcionamiento de empresas y hasta las instituciones públicas.

Un viejo poema japonés reza que “por un clavo se perdió la herradura, por una herradura se perdió el caballo, por un caballo se perdió el mensaje, por un mensaje se perdió la batalla, por una batalla se perdió la guerra y con ella todo el reino”. Este adagio ilustra de manera sencilla pero contundente por qué la ciudadanía ha dejado de confiar en un sistema postal agobiado por las fallas humanas, las dificultades operativas y las carencias logísticas.

Cargas muy pesadas

Basta con visitar la oficina principal de Ipostel ubicada en la calle 98 con avenida 2 (El Milagro), para darse cuenta de que a la herradura de este caballo institucional “le faltan demasiados clavos”, más de los que la dedicación y disposición de quienes ahí laboran puede disimular.

El estado físico de la sede de correos es como una gigantesca metáfora la situación en la que se encuentra esta dependencia oficial, cuyos orígenes se remontan a 1739 cuando Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador integraban el Virreinato de la Nueva Granada como colonia del imperio español.

El edificio Los Gemelos construido en 1927 por la firma H.L Boulton en terrenos del antiguo Club del Lago, muestra las cicatrices de su larga trayectoria como ex sede de la Capitanía de Puertos, el Destacamento 35 de la Guardia Nacional y más recientemente del museo del Barro de América “Roberto Guevara” e Ipostel.

De lejos la estructura luce importante y solemne pero de cerca las grietas del edificio y sus característicos puentes delatan los años de desgaste y falta de mantenimiento. La pintura esta desconchada por la acción de los elementos y las puertas de madera de roble tiemblan al tacto como un anciano que estremece ante una ráfaga de viento.

Adentro están las llamadas “palomeras”, unos cubículos enrejados que recuerdan a jaulas para aves, donde los funcionarios agrupan por zona postal las distintas encomiendas que deben repartirse en la ciudad u otras sucursales municipales.

Afortunadamente no hay calor. El aire acondicionado y un enorme ventilador de pedestal refrescan la amplia estancia de la planta baja, pero el olor a humedad hace sospechar que la estructura diseñada con altos ventanales y puertas a doble hoja estaba más bien pensada para dejar circular el aire fresco que para fungir como bóveda de correspondencia.

Mensajero incomunicado

Paradójicamente esta oficina gubernamental que detenta la responsabilidad principal de gestionar el envío de las comunicaciones escritas y paquetes tanto oficiales como particulares, está sin acceso a internet producto del robo de cableado telefónico.

Para poder comunicarse vía correo electrónico con otras dependencias públicas y sucursales o efectuar el procesamiento y seguimiento de los paquetes que viajan por sus servicios de encomienda express, los trabajadores deben ir diariamente a otra localidad, incurriendo en gastos adicionales de transporte, retrabajo y demoras en los procesos.

Esta dificultad también afecta a otras sedes como la de la avenida Santa Rita, frente al colegio Maristas, que se ve en la necesidad de atender a los usuarios de forma manual por no tener acceso al sistema en línea.

No hay nadie que se atreva a hablar abiertamente de los “retos operativos” que afronta la empresa estatal, pero lo que está a simple vista no requiere de mayores explicaciones. Camiones, vans y furgonetas rotuladas con el emblema de la empresa se oxidan lentamente en el estacionamiento de Ipostel, frente al malecón, acompañadas por un montículo de desechos quemados que da fe de cuando menos retrasos en la recolección de basura.

Aunque sus servicios tienen tarifas que se ubican hasta 50% por debajo de las opciones privadas, la estatal de correos desde hace rato que no recibe la afluencia masiva de usuarios particulares. El grueso de su clientela está compuesto por los entes que integran el Gobierno en sus distintos niveles, algunas empresas privadas y entes burocráticos de otros países.

Méritos vigentes

Ober Valencia, responsable de la unidad de Inspección que supervisa el debido funcionamiento de los servicios, explicó a TuReporte que actualmente Ipostel está abocado en su mayor parte al apoyo logístico de las elecciones parlamentarias de Italia, haciéndole llegar a todos los ciudadanos de este país en la región las boletas para elegir a sus representantes legislativos.

El funcionario recalca que desde hace varios años vienen desempeñando esta labor de forma satisfactoria para el gobierno italiano quien ha ratificado su confianza en Ipostel año tras año renovando el contrato de servicios.

Valencia destaca que la empresa además brinda logística a los programas de Farma Patria y Canaima en la distribución de medicamentos y las computadoras para uso escolar, y en cuanto a clientes naturales y jurídicos cuentan con los servicios de Expresos Bolivarianos y Express Mail Service (EMS) donde la encomienda viaja asegurada e identificada con un código de barra que permite al usuario rastrear su envío durante un trayecto que no debe exceder las 72 horas entre su consignación y la entrega.

En cuanto a la demanda de servicios, el supervisor se limita a explicar que no dispone a detalle de cifras ya que no está inserto en el área operativa, pero a su juicio está experimentado en tiempos recientes un repunte, sobre todo de envíos desde el exterior hacia el país, lo cual es beneficioso para las finanzas de la empresa.

Reconectar con el público

A pesar de los esfuerzos que la estatal de correos está haciendo para captar nuevos clientes,  generar ingresos y mejorar sus servicios, tiene una empinada cuesta que remontar para recuperar la confianza de un público que los vio acumular mala fama durante décadas y luego acostarse a dormir.

Volver a creer o no en la honestidad y eficiencia de Ipostel es una decisión particularísima de cada usuario que debe comenzar por un esfuerzo de la institución para recordarle al país que todavía existen y cuáles son los pasos que están dando para garantizar la integridad de los envíos, ya que las cartas quedaron para el e-mail y las mensajerías de texto.

El resto es insertarse en la dinámica de un reñido mercado donde la competencia los supera con creces en el número de sucursales, infraestructura de distribución y actualización tecnológica.

 

Para mayor información puede ingresar a:

Web: http://www.ipostel.gob.ve/

 

 

Redacción y fotografía: Luis Ricardo Pérez P.

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