¿Por qué el Gobierno “no ha tocado” a Escotet tras su llegada al país?

Tal como lo prometió, el pasado viernes 4 de mayo, Juan Carlos Escotet, presidente de Banesco Internacional, arribó a Caracas a “dar la cara” y abogar por la liberación de 11 directivos de su institución acusados de “irregularidades que atentan contra la moneda venezolana”, pero más allá de la noticia de su llegada y un video de sus trabajadores llamándolo “valiente” en la sede de la entidad, la estadía del magnate en suelo nacional ha transcurrido con gran hermetismo.

Tarek William Saab, Fiscal General de la República designado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), al referirse a la detención del tren directivo de Banesco, aseguró el pasado 3 de mayo durante una entrevista en VTV que “nadie, sea banquero o magnate puede actuar en tal forma sin que se haga justicia”, pero los hechos parecen demostrar que los organismos del Estado venezolano no son indiferentes al estatus quo.

El trato hasta ahora dispensado por el Gobierno hacia Escotet o las “entrevistas” que el financiero hispano-venezolano obligatoriamente ha de tener -o ya tuvo- con las autoridades bancarias y judiciales, curiosamente carecen del estruendo mediático y los funcionarios armados que sazonaron con pimienta electoral, la detención de los jefes criollos del banco privado más grande del país.

De hecho las agencias informativas oficiales han hecho un silencio absoluto en relación a la visita de Escotet, no así la prensa ibérica, la cual ha estado pendiente de cada detalle del caso Banesco, por ser una empresa propiedad del accionista mayoritario de Abanca (la entidad financiera más grande de España).

Medios de Galicia y Madrid detallaron que tras su llegada a Venezuela en su jet privado Challenger 300 siglas N303CZ (valorado en unos 17 millones de dólares), el mandamás de Banesco y Abanca no fue molestado por autoridades aeroportuarias ni la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), a pesar de que fuentes allegadas al oficialismo aseguraban que el componente a cargo del Ministerio de Defensa tenía instrucciones de llevar al magnate a su comandancia en la calle Vargas del sector Boleita de Caracas.

En lugar de una sala de interrogatorio, Escotet acudió a las oficinas de su entidad financiera para atender reuniones ordinarias inherentes al manejo del banco y un encuentro “extraordinario” con decenas de trabajadores, donde fue tomado el video que se viralizó en las redes sociales, en el cual el empresario es vitoreado por su valentía.

Al parecer Escotet, se encontraba realmente dispuesto a afrontar la posibilidad de quedar detenido, por lo cual tomó la previsión de apartarse “temporalmente de sus funciones de presidente no ejecutivo (de Abanca) para atender y apoyar a los equipos de sus empresas en Venezuela ante la gravedad de los hechos políticos que allí acontecen”, según informó el banco español a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de su país.

Afortunadamente para el hombre que con un patrimonio de 4.400 millones de dólares, se ubica en  el puesto 480 del ranking 2018 de Los más Ricos del Mundo según la revista Forbes, el gobierno de Maduro ha demostrado no estar dispuesto a subirle la llama a un escándalo que podría empeorar las sanciones aplicadas a comienzos de este año por la Unión Europea.

Cabe recordar que apenas el pasado 18 de abril Caracas y Madrid acordaran el regreso de sus respectivos embajadores para restablecer las relaciones diplomáticas rotas, lo cual da pie a pensar que el oficialismo quizás nunca consideró como real la posibilidad de que Escotet se expusiera viniendo al país.

Otra variable que toma fuerza entre los argumentos para que el Gobierno aún no haya tocado al dueño de Banesco es la amistad que banquero habría tenido con el extinto presidente Hugo Chávez, de quien se afirma lo increpaba mediáticamente pero guardaban una estrecha cooperación y afinidad a puertas cerradas que se tradujo en negocios que habrían beneficiado enormemente al financiero nacido en Madrid pero criado en Venezuela.

Por ahora, el hermetismo gubernamental en torno a las conversaciones con el dueño de Banesco se mantiene infranqueable, solo datos atribuidos por medios españoles a “fuentes de Abanca”, señalan que “el empresario se encuentra bien, pero en estos momentos no sabe cuánto tiempo estará allí (en Caracas), ni qué puede pasar, su objetivo es quedarse hasta que esté todo solucionado”.

Tal como ha ocurrido hasta ahora, corresponderá al propio Escotet, a través de su cuenta de Twitter, informar sobre las novedades en su diálogo con las autoridades nacionales.

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Cortesía Twitter

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