Gilberto Gudiño: “La política no es necesariamente el trabajo exclusivo de un político de partido”

Desde los 8 años Gilberto Gudiño Millán hablaba de política en su casa. Su inquietud temprana por los problemas sociales delineó el perfil de su carrera empresarial y gremial, en su paso por la presidencia de la Unión Empresarial del Comercio y los Servicios del estado Zulia (Ucez) y en la dirección nacional de Consecomercio.

Hoy, con 33 años de edad, este empresario zuliano no se deja arrastrar por lo que considera un mito: que los problemas políticos, sociales y económicos de Venezuela aparecieron con Hugo Chávez.

“Los errores se vienen cometiendo desde finales de los años 70, y eso hemos vivido: una dirigencia política que se ha venido degradando en su capacidad de aplicar los correctivos para enderezar el rumbo que lleva”.

Desde las década de los 80 la clase política ha dejado mucho que desear, a su juicio, porque no ha tenido la preparación suficiente para generar cambios transformadores.

“El tema no es cambiar un nombre por otro, sino que cuando se generen esos cambios, haya transformaciones directas. La falta de preparación, no sólo desde el punto de vista político sino económico, ha hecho que se cometan los grandes errores de los últimos 30 o 40 años”.

Empresario

Gudiño es abogado y tiene una maestría en Gerencia, aunque la mayor parte de su tiempo lo ha dedicado a la empresa privada. Especialmente a Expozulia.

“A través de nuestras ferias-exposiciones hemos permitido la incursión en el mundo de las empresas a cientos y miles de emprendimientos populares, que hoy se han convertido en grandes comercios”.

Y Expozulia, un legado familiar que su padre le ha entregado poco a poco, le ha demostrado que cada ciudadano puede ser económicamente autónomo, que no depende de terceros para salir adelante.

“Te lo dice el hijo de un hombre trabajador, que con su esfuerzo logró emprender su primer negocio y me dio la oportunidad de ser empresario”.

Ahora mismo Gudiño se abre campo en el ramo de los talleres mecánicos y repuestos, y en el futuro próximo su meta es adentrarse en el negocio turístico.

En 2015 la política lo llamó a la puerta, con la propuesta de asumir la dirección ejecutiva de la Mesa de la Unidad (MUD) en el Zulia. Pero en ese momento declinó la oferta, ya que se había comprometido a liderar a la Ucez y su intención era culminar el período. Así lo hizo.

En 2017, libre de las responsabilidades gremiales, se prepara para ayudar a construir el nuevo modelo de conducción política que debe regir a Venezuela.

“Lo más importante que debe emerger en nuestra sociedad política es la economía del conocimiento: mientras mejor capacitados estemos, más posibilidades tendremos de surgir. Pero necesitamos una nueva clase política con la visión de llevarnos hacia ese desarrollo”.

—¿Por qué su incursión en la política?

—Es importante comprender que la política no es necesariamente el trabajo exclusivo de un político de partido. Sino que la política, al final, lo rige todo. Desde el momento en que yo decidí incursionar en la dirigencia gremial-empresarial, ahí automáticamente estaba decidiendo participar como un actor político dentro de la sociedad. Eso resume que la participación política de un individuo no solamente se da cuando tiene intenciones de acceder a un cargo público, sino cuando ese mismo individuo decide participar para corregir conductas sembradas durante décadas.

—Afirma que los problemas políticos y económicos datan de hace 30 o 40 años, ¿cuáles son los más recurrentes?

—Ninguno de nuestros dirigentes políticos ha creído en la empresa privada como debe ser. Se transformó a la empresa privada en el enemigo a vencer, cuando se la ha debido convertir en el gran aliado para desarrollar a la sociedad venezolana. El político, todavía hoy, ya sea del gobierno y en nuestra propia oposición, no es capaz de defender el rol que debe desempeñar la empresa privada en una sociedad. La consecuencia es que hoy vemos cómo el factor político aún no da grandes pasos en el rescate de la libre iniciativa privada que permita la generación de un proceso de estabilidad micro y macroeconómica que nos lleve hacia un desarrollo real.

—¿Qué sitial le daría a la empresa privada en el país, en su relación con un gobierno?

—La empresa privada debe estar en el mismo sitio donde se debe encontrar el Estado y la fuerza laboral. Debe haber un equilibrio entre ellos para que no haya un abuso por parte de ninguno de esos actores. Creo en los espacios donde se respeta la importancia que tienen cada uno de los actores principales que rigen la sociedad, y en este caso el recurso más importante que tiene la sociedad es el humano.

—Ese equilibrio implica la desconcentración de poder en todas las esferas de la sociedad

—Tiene que haber equilibrio, porque en ninguno de los casos puede haber abuso de poder. Para eso tiene que haber reglas claras de juego, condiciones mínimas que permitan estabilidad entre un actor y otro. Es precisamente lo que no ha tenido Venezuela, no ha habido respeto a la Constitución. El problema comenzó mucho antes del chavismo, el político venezolano dejó de creer en la empresa privada, cuando es precisamente la empresa privada la que puede permitir procesos de desarrollo en cualquier país del mundo.

—Muchos venezolanos ven en Lorenzo Mendoza, por su éxito frente a Empresas Polar, un futuro buen gobernante, ¿crees que cuando el país se despolarice alguien que no milite en partidos políticos pueda llegar a la Presidencia?

—Creo que se va acercando cada vez más ese día. Hay una madurez política por parte del venezolano, y eso hace entender que es importante la presencia de un gerente que le permita al país aprovechar los recursos que nos hacen ser un país rico, porque tener materia no representa un proceso de desarrollo. Para eso se requiere un gerente. Y un gerente es quien tiene la capacidad de poner en manos de otros la capacidad de aprovechar su talento para generar procesos de desarrollo. Ahora es cuando Venezuela más requiere de un gerente, en cualquiera de los niveles de gobierno.

—Asumo que su aspiración en política es local, ¿cómo ve a Maracaibo y al Zulia?

—Yo veo a Maracaibo con mucha tristeza, porque es superior desde el punto de vista productivo a la propia capital de nuestro país. Cuando ves que Maracaibo avanza en procesos de depauperación urbanísticos, económicos, te das cuenta de que nuestros gobernantes no tienen la visión de desarrollar una ciudad como la nuestra. A mi modo ver, Maracaibo cuenta con los recursos para avanzar como una ciudad de primer mundo, pero lamentablemente la falta de visión ha llevado a que nuestros gobernantes se concentren más en entregar un tanque de agua o unos lentes en alguna jornada social, antes que presentar lo que pudiera ser el desarrollo de la ciudad. Creo enormemente en el apoyo que debe haber hacia las comunidades con menos recursos, pero mientras nuestros gobernantes se concentren en generar sólo ayuda social, y no en el desarrollo integral de la ciudad, esas comunidades pobres están condenadas a seguir viviendo en pobreza.

—Pero se necesita entonces una nueva cultura política, porque muchas veces la formación ideológica en los partidos se queda en eso, en agradar a través de la ayuda social

—El problema de los partidos es que orbitan alrededor de individuos. Por lo general, son sistemas verticales de decisión. Lo que dice A en la cúspide, replica hasta Z. Yo creo en otro tipo de sistema político, tenemos que empezar a orbitar alrededor de las ideas, de las propuestas. En Venezuela no hay propuestas, porque unos y otros se han quedado en el discurso del chavismo o del antichavismo, pero no termina de surgir la visión propositiva que nos permita saber cuál es el dibujo que tiene de Venezuela cada aspirante.

Redacción: José Flores

Foto: Cortesía Gilberto Gudiño

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