¡Emergencia! Cada ganadero zuliano puede perder hasta 500 litros de leche diarios por fallas eléctricas

Durante los prolongados períodos que por días pasan sin electricidad, cada ganadero zuliano está expuesto y en riesgo de perder hasta 500 litros de leche diarios, unos 50 millones de bolívares por productor. La afirmación la hizo Gerardo Dávila, presidente de la Federación de Ganaderos de la Cuenca del Lago (Fegalago), quien se muestra preocupado por las fluctuaciones del servicio eléctrico en toda la zona.

“La ganadería zuliana es uno de los sectores más afectados por las constantes fallas eléctricas y apagones. En las distintas zonas ganaderas del estado, hemos pasado más de 30 horas sin el servicio, como por ejemplo lo sucedido en Santa Bárbara y todo el Sur del Lago durante el pasado fin de semana, que se interrumpió el servicio durante cinco horas, regresó y el domingo se suspendió nuevamente por 24 horas más”, relató Dávila.

Fegalago reúne a cuatro mil 500 ganaderos, lo que se traduce en una producción promedio de más de dos millones de litros de leche diarios que pudieran perderse por carecer de las condiciones necesarias para mantener la cadena de frío que requieren la leche, el queso y los productos cárnicos. Esto tomando en cuenta que la cantidad de litros que se procesan por día varía dependiendo de la capacidad de cada productor. “algunos porducen más y otros producen menos”, especificó Dávila.

“La falta de electricidad es negativa para la producción de leche y carne. Luego del ordeño, la leche requiere de un almacenamiento a cuatro grados centígrados, por lo que el fluido eléctrico debe ser constante para garantizar el enfriamiento de la leche hasta entregarla a la planta procesadora o al quesero”, detalla Dávila.

Los ganaderos también dependen de la energía eléctrica para bombear el agua que abastece los bebederos de las reses, entre otros procesos técnicos referentes al sistema productivo del sector. “De igual manera las queseras se ven afectadas porque no pueden mantener refrigeradas las materias primas para la elaboración del queso”, refleja el ganadero y advierte que la cadena de producción se pierde y en los mataderos se corre el riesgo de que la carne se contamine.

De mantenerse esta situación por un tiempo indefinido, serán afectados “gravemente”, no solo los ganaderos, sino los empleados de las fincas, los trabajadores indirectos que dependen del comercio de queso, carne y leche, y el consumidor final, que tendrá mucho menos acceso a los productos y se agudizará la escasez.

“A los ganaderos también nos preocupa la calidad de vida de los empleados de las fincas. Los productores les proveen su alimentación, pero la comida se daña porque no tiene como refrigerarla. Estamos en estado de emergencia”, refirió Dávila.

La gota que derrama el vaso

Los continuos y prolongados cortes en el servicio eléctrico, representan una piedra más en el saco de dificultades que llevan a cuestas los ganaderos zulianos. En enero de este año, Fegalago realizó un resumen de las situaciones que deberán ser intervenidas a corto plazo, para garantizar la operatividad del sector.

Escollos como la escasez de efectivo para el pago de nóminas, lubricantes, combustibles, inaccesibilidad a maquinaria agrícola, a repuestos, expropiaciones de tierras, a la política de controles de precios en leche y carne, sin reconocimiento de la estructura de costos real que requiere el sector ganadero.

Solicitaron al gobierno acordar estrategias para detener la caída acelerada de la producción y garantizar el alimento a los venezolanos. En ese momento se habló de un descenso del 60 por ciento en la producción de carne e insistieron que “ya no salen los seis millones 600 mil kilos anuales que aportaba la región, lo que representaba 30 por ciento del consumo nacional”.

Entre las aspiraciones de los ganaderos, está recuperar dos millones de hectáreas de tierras para el cultivo de pasto a fin de garantizar el alimento de las reses, el fertilizante a utilizar, las maquinarias para el manejo de las tierras, el plan sanitario para la salud animal  y una política de incentivos con medios para el mejoramiento genético.

Además, solicitaron seguridad, para minimizar las incursiones del hampa y los saqueos en las fincas y hatos. Ahora, en medio de la oscuridad, las perspectivas de desarrollo y expansión del sector se encuentran a la luz de una vela.

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Agencias

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