“Galletas Pegadas”: Un resuelve maracucho que nunca falla

En las redes sociales, las fotos de esta simple golosina desatan pasiones. Elogios, recuerdos de infancia e interminables debates sobre qué combina mejor con ella, acompañan cada post. No importa si se las come con café, malta o coca-cola, la conclusión es siempre la misma: Las “Galletas Pegadas” son un producto marabino sabroso y abundante que lleva 68 años llenando las barrigas y corazones del mercado venezolano.

Son un tiro al piso. Han sido el desayuno, la merienda y el resuelve de miles de niños y adultos zulianos durante tres generaciones, garantizando suficiente energía y sonrisas para afrontar los días de intensa actividad en el parque de juegos, la escuela o el trabajo.

¿Cuál relleno?

En 1950 los hermanos Hernández Ruiz fundaron la Galletera Independencia, y lanzaron al mercado su línea denominada Galletas Rellenas, un empaque con ocho galletas dulces del diámetro de la palma de una mano adulta, que conformaban cuatro sándwiches unidos por una porción de merengue francés de color rosado (nevado de huevo y azúcar), el cual al secarse conformaba una especie de pegamento.

El público marabino, haciendo gala de su ocurrencia y sarcasmo, no tardó en darse cuenta que el “relleno” casi inexistente era más bien un engrudo para mantener pegadas las galletas, por lo cual rebautizaron la chuchería como “Galletas Pegadas”. El nuevo nombre caló rápidamente en el argot local, sin afectar en lo más mínimo la popularidad del producto.

Los vecinos de la antigua sede de CANTV, ubicada en el sector Cerros de Marín de la ciudad, recuerdan que cuando la fábrica de las galletas quedaba en la zona, el olor que perfumaba el aire se sentía a varias cuadras, avisando a los muchachos que ya el producto estaba a punto de salir. La algarabía en la cuadra era como si tocaran el timbre del recreo.

Padres y madres se apresuraban a la galletera a comprar las bolsas de recortes para disfrutar el sabroso producto a una fracción del costo regular -que de por si era bastante accesible- o para aprovechar las migas crocantes como ingrediente en las bases de tartas dulces como el pie de limón.

Aunque “Las Pegadas” eran la estrella que le daba a la empresa su mayor flujo de caja, Galletera Independencia también contaba con otras líneas de gran aceptación como las tradicionales galletas María, las Bolitas Criollas, Junglita (con formas de animales) y las Medias Lunas.

Crecer, triunfar, pelear

Con el transcurrir del tiempo el mercado fue incrementando su demanda por las galletas dulces, lo cual llevó a los hermanos Hernández Ruiz a mudar su operación hacia la avenida 16 de la Zona Industrial Norte, justo en el tapón frente al Centro Comercial Sambil.

En la nueva localidad la Galletera Independencia instaló maquinarias más modernas e incrementó su personal a unos 170 empleados que atendían las tres líneas de producción (Marías, Rellenas y Bolitas Criollas) para atender los mercados de Zulia, Lara, Falcón, Mérida, Táchira, Trujillo, Barinas y Carabobo, así como exportar a Colombia en pequeñas cantidades.

Al igual que en la mayoría de las empresas familiares el éxito y el relevo generacional suelen traer dificultades, especialmente cuando fallecen los creadores originales. Esto fue lo que ocurrió en el año 2005 cuando José Hernández Ruiz, uno de los hermanos fundadores demandó la liquidación  de la Sociedad Mercantil Galletera Independencia ante el Juzgado de Primera instancia de lo Civil, Mercantil y de Tránsito del estado Zulia, según consta en el expediente 40.813 de dicho circuito judicial.

La acción legal continuada en el año 2006 por Yarenia Hernández Márquez, heredera de Antonio Hernández Ruiz, uno de los miembros fundadores de la empresa que falleció un año después de que fuera entablada la querella, fue desestimada en 2008 alegando que no habían bases legales para disolver la sociedad.

La situación expuso las tensiones en el seno de la familia Hernández, las cuales en el año 2009 siguieron trascendiendo al escenario judicial, esta vez mediante una acción interpuesta por Beda Bárbara Parra viuda de Hernández, quien exigía que la cancelación de los dividendos a los cuales tenía derecho como heredera de uno de los fundadores de la empresa encabezada por Pedro Hernández Ruiz (presidente) y David Hernández Rodríguez (vicepresidente). Los detalles reposan en el expediente 11.502 del Juzgado Superior Segundo en lo Civil y Mercantil del Zulia.

Pegados y resteados

Hace dos años otro tipo de dificultades llamaron a la puerta de Galletera Independencia, esta vez la amenaza ponía en riesgo la producción de sus famosas Galletas Pegadas.

A principios del 2016 una escasez de trigo en el país hizo que el acceso a la materia prima para la industria panificadora y galletera se desplomara en un 90 por ciento. La gravedad de la situación provocó una paralización de la empresa de los Hernández en el mes de febrero.

Después de 35 días sin producción, los trabajadores de Galletera Independencia salieron a la calle para alertar que sus puestos de trabajo corrían peligro si en las empresas Cargil y Monaca no se reanudaba el despacho de las seis gandolas semanales de harina de trigo que necesitan para fabricar sus productos.

A pesar de la escasez de suministro la empresa seguía cancelando los salario y beneficios de sus trabajadores, por lo cual pudo reiniciar actividades tan pronto comenzó el despacho de insumos.

El encarecimiento de los costos de producción por el uso de materia primas importadas a tasas no oficiales ha hecho que las Galletas Pegadas no sean tan económicas como en el pasado, pero siguen representando la mejor relación precio/valor para los zulianos que todavía siguen viendo en este sabroso alimento un resuelve para sobrellevar el día a día.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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