Existe un ángel de las enfermedades metabólicas y se llama Joalice Villalobos

Ella es referencia nacional e internacional en el área de endocrinología infantil. Es una apasionada de su profesión y de su familia. Joalice Villalobos Robles, es una mujer con un amplio sentido de compromiso que ve con ojos de amor y entusiasmo la misión de vida que le tocó cumplir.

Siempre sonriente, habla de manera desbocada sobre endocrinología y cuesta vislumbrar si tiene una vida separada de sus 14 años de experiencia en esta difícil especialidad.

Villalobos es Coordinadora de la Unidad de Endocrinología del Hospital de Especialidades Pediátricas de Maracaibo, y una de las directoras de un gran proyecto: la Unidad de Diabetes y Enfermedades Metabólicas (UDEM), dedicada a niños y adultos y creada desde el seno del Centro Clínico La Sagrada Familia, con sede en Delicias Norte.

“La endocrinología es una especialidad que pocos tienen la oportunidad de apreciar y conocer, me apasiona porque abarca todo el organismo y lo mejor es que las hormonas se pueden sustituir, luego de esto los cambios en el paciente son dramáticos y maravillosos en la calidad de vida”, explica la especialista.

Es muy querida, sus pacientes la ven como parte de su familia. Se requiere pericia y pasión por lo que se hace para hacer entender a un diabético que la vida no se detiene. Cuando un niño es diagnosticado con diabetes muchos creen que están condenados a muerte, ahí entra Villalobos con su bata blanca de súper doctora para educarlos y hacerles comprender que con un tratamiento adecuado y una alimentación favorable pueden vivir con su condición.

“Mi satisfacción más grande ha sido ver llegar a mis pacientes a la adultez aprendiendo a manejar su condición crónica y rompiendo los miedos”, asegura.

“Hace poco despedí a uno de mis muchachos, porque ya le toca ir a control en endocrinología para adultos, pues ya cumplió su mayoría de edad, fue muy bonito la manera en que nos despedimos y cómo vi su agradecimiento, eso es invaluable”.

La UDEM es un proyecto al que  Villalobos se ha entregado en cuerpo y alma, allí acompaña al Médico Internista José Luis Colina, de quien es la idea original. Mucho esfuerzo dedicado en este espacio creado para prevenir, detectar y tratar las enfermedades metabólicas. Esta unidad cuenta con un equipo multidisciplinario conformado por endocrinólogos, enfermeras educadoras, médicos internistas, genéticos, psicólogos y nutricionistas clínicos.

Se hacen talleres y charlas para educar al paciente que padece este tipo de trastorno, con el objetivo de que aprendan a llevar una vida saludable que minimice las consecuencias de la enfermedad.

Inspiración

Sus ojos se llenan de frio al recordar a los pilares que la han acompañado en esta aventura, su madre Trina Elena Robles y su padre Ramiro Villalobos, quien fue médico especialista en urología y la primera persona que le mostró lo que era la profesión.

Pero hay alguien que ha sido su apoyo incondicional desde que decidió ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia, su nombre es César Antonio Sánchez, su esposo desde hace 25 años; unión que le sembró dos grandes regalos: César Augusto, quien es estudiante de Ingeniería Eléctrica y Carlos Alberto, que tomó la opción de Física Pura, ambos en la Universidad Simón Bolívar.

Villalobos asegura sentirse afortunada de vivir entre estos tres caballeros, porque cada día la hacen sentir la reina de la casa.

 

Satisfacciones

Su vida profesional ha transcurrido en especializaciones en la profundidad de las enfermedades del metabolismo. Es un estudio que no termina y que para ser autoridad en la materia hay que entregarlo todo al conocimiento.

Joalice es una mujer jovial, llena de satisfacciones y es considerada profeta en su tierra. Su experiencia más notable ha sido trabajando con los niños del Hospital de Especialidades Pediátricas, donde ha tenido la oportunidad de ver a pacientes de muy bajos recursos.

“Es difícil muchas veces lidiar con situaciones de los pacientes, de unos cinco años para acá en el HEP no contamos con reactivos, sin embargo, pese a esa situación mis pacientes me han dado las fuerzas de seguir haciendo lo mejor que puedo por ellos y su salud”.

Lucha siempre porque los pequeños y sus padres aprendan a lidiar con enfermedades como la diabetes. Ha sido orientadora de miles de familias en el Zulia y sigue hacia adelante con más para dar. Su incansable espíritu la mantiene erguida en la adversidad, su esperanza es la bandera que levanta en nombre de los más pequeños, a quienes les tocó vivir una condición diferente.

 

Por: Gabriela Pirela

 

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