Estafados por la Flor de la Abundancia ¿víctimas o delincuentes?

La estafa conocida como Flor de la Abundancia extiende sus raíces en Maracaibo. Como una mala hierba crece en la oscuridad y amenaza con dejar en bancarrota a los cientos de personas que ya se han dejado seducir por la promesa de obtener dinero fácil y en cantidad, con un aporte único y en dólares.

El abogado José Luis Alcalá asegura que a su despacho ya han llegado al menos tres “víctimas” de este “juego”, sin embargo advierte que todos los que se involucran en ese “negocio” terminan siendo delincuentes, porque incurren en una práctica penada por la ley.

El delito es por actuar como “intermediario de actividad financiera ilícita”, actividad que está contemplada en el artículo 212 del Decreto con Rango, Fuerza y Valor de Ley de Instituciones del Sector Bancario, que establece que: “serán sancionados con prisión de doce a ocho años, quienes, sin estar autorizados, practiquen la intermediación, la actividad cambiaria, capten recursos del público de manera habitual o realicen cualesquiera de las actividades expresamente reservadas a las instituciones sometidas al control de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban)”.

Esto quiere decir, según explica Alcalá, que la persona es víctima cuando entrega su aporte (100 dólares) para la inversión, pero se convierte en delincuente al momento que busca y “recluta” a los 10 “inversionistas” que le corresponde aportar para retirar su “ganancia”.

Estafa piramidal de larga data

La Flor de la Abundancia recién se “plantó” en la ciudad, pero sus raíces crecen rápido y si la ciudadanía la sigue abonando con codicia, pronto será otra de las tantas estafas millonarias que periódicamente hacen estragos entre cientos de “incautos”, que quieren ser “más vivos que el resto”.

El penalista recuerda que cada 10 años, más o menos, se presentan estos fenómenos que atacan a paises latinoamericanos, con economías débiles, donde el caos, la crisis y el ansia por obtener dinero fácil son sus mejores abonos.

La peligrosa Flor de la Abundancia está basada en el viejo esquema piramidal de Carlo Ponzi (que data de hace 100 años), que logró desbancar entre 2015 y 2016 a decenas de miles de suramericanos

Una especie de 15 pétalos

La Flor de la Abundancia es un sistema de “inversión” donde se obtiene, supuestamente, un 700 por ciento de ganancia, explica Alcalá. La “flor” se compone de 15 pétalos (cada uno representa a una persona) y un centro. Todo este esquema se divide en cuatro niveles.

El primer nivel lo representa el centro o cabeza, que es el organizador del esquema, quien difundirá la cadena, recibirá el dinero y atraerá a los dos primero pétalos de la flor. Cada participante aporta 100 dólares, con la promesa de obtener 800 dólares de vuelta.

El segundo nivel lo integran los dos “apoyos” y su función es reclutar a dos personas más cada uno. Estos quedan a la espera de que el primero salga del centro para pasar a ocuparlo y cobrar.

El tercer nivel está conformado por las cuatro personas que ya entregaron su aporte y deben atraer a dos nuevos participantes para poder avanzar. El cuarto nivel se compone de ocho personas (los pétalos externos) que deberán aportar más dinero para completar el monto que captará quien inició la flor.

Una vez que se consiguen los 800 dólares se le entregan a la persona que formó la flor y esta sale del juego. Los “apoyos” se convierten en dos centros y forman nuevas flores, los nuevos apoyadores les consiguen personas que meterán más dinero y así sucesivamente.

Cuando la Flor de la Abundancia se seca

Este podría ser un juego infinito, pero el problema se presenta cuando alguno de los pétalos no logra completar su aporte, la flor se rompe y es imposible cubrir con la cuota de ganancia.

Alcalá resume que al fin y al cabo, el centro y los primeros pétalos son los que “se llenan”, el resto queda a expensas de la capacidad que tengan para captar incautos. Al fin y al cabo, todos son delincuentes.

“La advertencia va para todos. No solo es un estafador el que inicia la flor, sino que todos los que se involucran en ese juego son delincuentes. Nada vale denunciar una vez que la flor se rompe y se pierde la inversión, porque la ley no ampara este tipo de práctica”, sentencia Alcalá. Así que lo mejor es olvidarse de ganancias milagrosas, porque el desconocimiento de la ley no justifica su incumplimiento.

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Archivo

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