“En Maracaibo se vende de todo, no hay ciudad como ésta para emprender”

No nació en Maracaibo, pero la vida y el amor hicieron que adoptara esta ciudad como suya. Es una mujer emprendedora, vendedora nata. Ingrid Camargo, es oriunda de Ciudad Bolívar, decidió mudarse a la tierra de la gaita luego de casarse, aquí afirma que encontró grandes oportunidades de crecimiento.

“Aquí hay mucha aceptación para el emprendimiento. Maracaibo le permite a cualquier persona que emprenda, pequeña, mediana o gran empresa a que se desarrolle en el mercado, es una ciudad con muchas oportunidades, tu sales a la calle a vender y te aseguro que a tu casa no regresas sin nada”.

Explica que la escasez no es un impedimento para desarrollar negocios en la ciudad. Uno de los más grandes valores de Camargo es que es un camaleón, toma siempre el color de las oportunidades y las aprovecha al máximo.

Cuenta que cuando se inició en el mundo de las ventas en la ciudad comenzó haciendo y distribuyendo yogures, negocio que tuvo bastante aceptación de parte de sus clientes. “Me decían que estos eran los mejores yogures que habían probado, y eso me motivó a hacerlo cada vez mejor. Sin embargo, llegó un momento en que la escasez de la leche me limitó un poco y decidí dejar de vender, porque era muy engorroso, siempre pensando en cómo revertir esa situación y seguir produciendo”.

Se ríe al recordar que luego de esa experiencia tomó la peor decisión de su vida, según sus palabras, “empecé a trabajar en una empresa como empleada y en un mes me ganaba lo que me ingresaba en una semana vendiendo yogures, en ese momento comprendí que lo mío era seguir en las ventas y fue cuando se me ocurrió montar una tienda en mi casa, la levanté a pulso, vendía de todo, hasta que comencé a explotar una de las cosas que siempre ha estado presente en mi vida: la repostería”.

Luego de esa decisión el camino de esta joven mujer no ha parado. Su preocupación por prepararse ha sido indetenible y ha cursado varios estudios en el terreno de la repostería. Hizo un viaje a Colombia y allá siguió adquiriendo conocimientos, pero confiesa que no hay mercado como el venezolano ni menos como el marabino.

“Mis mejores clientes son los niños. Por eso digo que sin importar el problema de escasez, siempre hay oportunidades. Todo está en la actitud, constancia, perseverancia, fe y creer en ti mismo. Si sales a la calle con pesimismo no te irá bien”, explica.

Ingrid inició hace poco su cuenta en la red social instagram, como @DeliciasMajes, un suelo fértil  en el que tiene su fe puesta y para el que vienen grandes cosas. Su norte es el progreso y apuesta a seguir creciendo de la mano de la mejor clientela. No se detiene, no sabe hacerlo.

Por: Gabriela Pirela

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