Empresarios taurinos retoman las corridas de feria “con el rabo entre la patas”

Si habrá toros en la Feria, pero no el día de la Chinita. La alcaldesa de Maracaibo Eveling Trejo de Rosales, se mantuvo firme en su promesa a la Virgen y cantó el “bluf” de los empresarios taurinos, quienes no tuvieron más alternativa que bajar la cabeza y aceptar los términos de la municipalidad, para evitar quedar mal ante los toreros contratados para las fiestas patronales.

El pasado 30 de octubre las conversaciones entre los promotores de las corridas y la Alcaldía habían llegado a un punto de inflexión. La negativa rotunda de Trejo hizo que los empresarios “al menos de palabra” suspendieran toda la programación de la fiesta brava. “Si no hay corrida el día de la Chinita, no haremos nada” era el argumento de fondo. Fuentes allegadas al Comité de Feria informaron que una semana más tarde los bravíos taurinos regresaban con el rabo entre la patas.

La reculada se confirmó este lunes 13 de noviembre, cuando a solo días de la Feria, circuló entre los medios una invitación a la rueda de prensa donde anunciarían el siguiente cartel: Jueves 16, Festival Taurino Internacional con ejemplares de la Ganadería Campolargo; Viernes 17, novillada con picadores de Perú, México y Venezuela; y el domingo 19, Corrida de Toros de Casta con los matadores Emilio Serna (España), Paco Céspedes (Perú) y Ángel Antonio Ramos (Venezuela).

En conversaciones con Tu Reporte, Mélida Antúnez, presidenta del Servicio Autónomo Monumental Plaza de Toros (Saplaz), ya había ratificado a mediados de octubre, que la postura de la alcaldesa era irrevocable por cuanto se trataba de “una cuestión de principios”.

En el año 2012, por solicitud de la asociación protectora de animales Matar No es Arte, con intermediación de la Defensoría del Pueblo, monseñor Ubaldo Santana, Arzobispo de Maracaibo, había solicitado a Trejo no celebrar corridas el día de la santa patrona como un acto de piedad y respeto a la festividad mariana. Un compromiso que la autoridad municipal aceptó.

Fuentes allegadas a la Alcaldía de Maracaibo indicaron que los empresarios apelaron a varias estrategias disuasivas que iban desde ofrecer apoyo económico para el encendido de luces en la plaza El Ángel en el Milagro, hasta la intermediación de monseñor Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida, de quien se afirma es aficionado a la tauromaquia. Nada resultó. Ni siquiera el argumento de que sin la fecha en cuestión, toda la programación sería un rotundo fracaso.

El temor de los empresarios tampoco era infundado. Ya el año pasado debido a una combinación de crisis económica y creciente rechazo global (incluso en España) a este tipo de prácticas calificadas como “barbáricas”, solo se efectuó una corrida donde el ibérico Manuel Escribano y el venezolano Rafael Orellana lidiaron a seis toros de la ganadería Campolargo. Pese a los esfuerzos de promoción, la faena fue un chasco de taquilla. Se desconoce a cuánto ascendieron las pérdidas.

Las implicaciones de una suspensión a última hora surtieron su efecto. De no celebrarse el contrato, los toreros estarían en su derecho de exigir compensación por haber apartado fechas de presentación y probablemente rechazado otras ofertas de trabajo. Lógicamente tener que afrontar estas erogaciones sin siquiera los ingresos de una taquilla modesta, representarían un golpe financiero demasiado duro y en divisas.

Medios digitales especializados detallan que la tauromaquia es un negocio sumamente costoso, ya que los honorarios de un torero famoso pueden oscilar entre 120.000 y 240.000 euros por corrida, mientras que los aspirantes, pueden ganar entre 2.000 y 3.000 euros en una plaza de feria. Otro factor de peso es el de las ganaderías, puesto que la cría de toros de lidia es un sector especializado y caro, incluso en Venezuela.

Habitualmente los empresarios taurinos buscan la ayuda de patrocinantes para sobrellevar la pesada estructura de costos, pero estos últimos, a su vez, esperan ver su inversión justificada con una nutrida concurrencia, algo que luce altamente improbable en este contexto, donde la pugna  entre la Alcaldía y los promotores ha consumido tiempo vital para promover y planificar debidamente la fiesta brava.

Solo una cosa es segura, más allá del éxito o el fracaso financiero de las corridas, el gran perdedor de esta disputa volverá a ser el toro.

 

 

 

Redacción: Luis Ricard Pérez P.

 

Fotografía: Archivo

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