Emprendedores, camaleones en bosques de dinero

Adaptación. Para entrar y permanecer en un mercado tan volátil como el venezolano hay que adaptarse a la economía, a la disponibilidad de insumos pero, sobre todo, a los deseos de los clientes potenciales.

Rossangel Carmona, propietaria de Tendencia&Estilo, dedicada a la elaboración de bisutería y accesorios, lo aprendió y convirtió en su filosofía de trabajo.

“Al principio me costó adaptarme al gusto de la gente, que a veces me pedía los accesorios en otro color o material distinto al que utilizamos”.

Al comienzo dedicó el 100% de su producción para el mercado femenino. Pero ante la proximidad de un Día del Padre, decidió aventurarse con llaveros en acrílico grabado.

“Me quedé corta de material. Era la primera vez que lo hacía y no sabía cuánto iban a gustar los llaveros. En ese momento decidí que iba a hacer piezas hasta para niños”.

Lo que hay que saber

Nelson Valbuena, licenciado en Mercadeo y community manager de varios emprendedores venezolanos, explica que adaptarse al mercado implica saber evaluar los costos de la inversión e iniciar una campaña —a través de las redes, en este caso— y luego invertir en la medida de la recepción de la propuesta.

También hay que saber persuadir al público. “El emprendimiento en este momento está un tanto frenado por la situación económica del país. Los emprendedores, sobre todo los días lunes, tienen que hacer descuentos especiales en sus productos y promociones de dos por uno para incentivar a los consumidores”.

La segmentación del mercado es otra arista de suma importancia, comenta Valbuena. En el caso de la bisutería y accesorios, lo mejor es hacerlo por temporada y colecciones.

“En los meses recientes todo el mundo se ha ido por el patriotismo: cadenas y pulseras con mapas y materiales tricolores. Pero ahora con la temporada de vacaciones, los accesorios con anclas tendrán más demanda”.

Estilo y gustos

Al personalizar sus diseños —haciendo modificaciones a las piezas originales según las sugerencias del cliente— Tendencia&Estilo ha podido sortear la recesión económica de Venezuela, porque gracias a esa flexibilidad no sólo mantiene a sus compradores más fieles, sino que capta a muchos otros.

Y el tiempo ha hecho de esta rutina un trabajo en equipo. “Tengo una cliente en Tucupita (Delta Amacuro), al otro extremo de Venezuela, a la que le sale más caro el envío de la pieza que la pieza en sí misma”, relata Rossangel, “pero cuando va a una fiesta me envía fotos del vestido y a partir de su diseño confecciono los accesorios que usará. ¿No es eso fidelidad?”.

En ocasiones les envía fotos a sus compradores para mostrarles los avances del accesorio en construcción, y entre ambos confeccionan el producto final.

La recesión transformó su pasatiempo en trabajo, y el tiempo y la práctica le enseñaron a amarlo.

“Yo soy periodista, lo mío era pararme frente a una cámara, sentarme ante una hoja en blanco y escribir. Nunca pensé que algún día iba a tomar dos pinzas para armar una pieza y vivir de ello”.

Desde ese día ya han transcurrido tres años.

Redacción: José Flores

Foto: Cortesía Tendencia&Estilo