Emérita Mercado, poetisa: “Lee porque te guste; después, lee para aprender”

La escritora Emérita Mercado es una de las integrantes más venerables y queridas del grupo poético Bitácora de Fuego, creado en Maracaibo en el año 2014. La relación de Manonita —así la llaman quienes la quieren, y a quienes ella también quiere— con la poesía es amorosa y extensa. Comenzó a los 7 años. Su padre, que era un autodidacta, la introdujo en los dominios de la literatura.

“Mi madre era analfabeta y desde los 7 años era yo quien le leía y escribía las cartas, y también escribía las cartas de amor de todos mis amigos del colegio. Me convertí en la escribidora del pueblo. Mi padre tenía un baúl lleno de libros y él me decía cuáles podía leer y cuáles no. En esa época estaba en la palestra José María Vargas Vila y los sacerdotes no permitían que lo leyeran a él, pero yo me leí todas sus novelas porque mi papá las tenía”.

Es oriunda de La Mesa de Ejido, a 20 kilómetros de Mérida, pero hizo su vida en Maracaibo, a donde se mudó muy joven con su familia. A los 27 años, con el matrimonio y la crianza de los hijos, dejó de escribir. Se convirtió en docente. Trabajó casi una década con Fe y Alegría y luego directamente con el Ministerio de Educación hasta 2003. Ese año, cuando ella cumplía 62, reanudó su relación con la escritura.

“Volví a ser otra vez lo que quería ser. Comencé a escribir en las redes. Mi hija Sheyla me regaló una computadora y así comencé. Me motivaba mucho que yo escribía, escribía y publicaba y me ganaba muchos premios virtuales. Hicimos una red de escritores de varios países de Latinoamérica y los jueves a las 3:00 de la tarde nos reuníamos vía Skype”.

En 2013, de la mano de Isabel Cristina Morán, periodista que cubría la fuente cultural en el diario La Verdad, le llegó una invitación a un taller de poesía en el Tratro Bellas Artes, a cargo del Movimiento Poético de Maracaibo.

Manonita hizo el taller, aprendió, a los 72 años, que ya las cadenas de las rimas y la métrica habían sido rotas. “Con el poeta Carlos Hildemar Pérez aprendí mucho”. Se inscribió en talleres de narrativa y crónica. Absorbió cuanto conocimiento se le presentó.

La bitácora

Y así, en 2014, la invitaron a participar en un taller literario permanente en la Biblioteca Pública. Entre sus compañeros surge la inquietud de hacer un grupo poético. Recaudaron fondos y de un texto del zuliano Alexis Fernández titulado Poema al Relámpago del Catatumbo votaron por el nombre Bitácora de Fuego.

Manonita ya perdió la cuenta de cuántos talleres de literatura han dictado ellos mismos. En el Cevaz, en la Alianza Francesa. Han publicado libros antológicos con poemas de los integrantes de Bitácora y han publicado cuatro revistas.

También se han dedicado a hacer teatro para hacer performances en vivo de sus textos en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez. Luego de 35 años de pausa, Emérita Mercado se convirtió para el resto en la escritora que siempre fue. Tiene 76 años y nueva aspiración es publicar un libro de su autoría exclusiva.

—La poesía es el género más intimista de la literatura, ¿qué motiva a un escritor a exponerse de esa forma?

—Nosotros tenemos un eslogan que nos repetimos frecuentemente: “la poesía es libertad”. Muchas veces tienes guardadas que no se atreve a decir, pero en el caso del poeta —y hablo de mi experiencia— muchas veces la dice a través de sus textos. Si yo tengo un mundo interior, ¿por qué no ponerlo en manos de la gente a la que le gusta leer?

—¿Dónde radica, a su juicio, el poder de la literatura?

—Primero, en el conocimiento. Cuando yo empecé a investigar, a leer sobre métricas, movimientos y tendencias sentí como una adicción a seguir investigando. Eso me ha llevado a mí a continuar leyendo a lo largo de mi vida.

—¿Por qué es importante una sociedad de lectores?

—Una persona que lee puede llevar una conversación, escribir maravillosamente y ser más crítica. Hace a la persona más feliz, también.

—En los últimos diez años en Venezuela la gente ha vuelto a buscar las grandes respuestas en las novelas y la poesía, especialmente los más jóvenes, ¿a qué cree que se deba?

—Me encanta ver que somos muy pocas las personas mayores las que estamos en este mundo, y que hay una gran cantidad de jóvenes con un hambre de saber y difundir asombroso. ¿A qué se debe?, quizás a la educación en el hogar pero también a la tecnología. Allí sobran las motivaciones. Y en los últimos tres años en Maracaibo se ven jóvenes de entre 14 y 20 años metidos en los talleres de poesía y narrativa.

—Gusto, conocimiento, alimentar el ego, ¿cuál es el mejor motivo para abrir un libro y leerlo?

—Primero, le recomiendo a la gente que lea por gusto. A veces uno les pregunta qué es lo que más les llama la atención, y a partir de allí se hacen las sugerencias: ciencia ficción, poesía. Busca leer porque te gusta; después, busca leer para aprender. A medida que más lees, más buscarás.

—Hay quienes opinan que la literatura —de ficción o no— está divorciada de la realidad, asocian el hecho de estar concentrado en un libro con indiferencia ante el entorno, ¿es un error?

—Depende de la persona. El escritor, entre más tenga los pies sobre la tierra, más sublime es. Porque puede sublimar la realidad. Para mí tal divorcio no existe. Tampoco en el lector.

Redacción: José Flores

Fotografía: Cortesía Emérita Mercado

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