Dra. Creyones: un personaje que “pinta” de “danza” el mundo hospitalario

Alegrar, acompañar, consolar y estar presenta para ternurizar el momento y arrancar sonrisas. En medio del entorno hospitalario, la Doctora Creyones se presenta con una divertida invitación: pintar la vida con otros colores, a través del encuentro, del abrazo, de la caricia y las risas.

Como parte de esa vida que se manifiesta cada día en el Hospital de Especialidades Pediátricas (HEP), surgió hace cinco años un personaje que llegó para materializar sueños, con un mensaje de alegría y amor. Una propuesta única que se hizo famosa y ahora es una especie de “mascota”, para el centro de salud.

Irma Peña le da vida a la Doctora Creyones. Con su investidura de psicóloga clínica y toda la dulzura que la caracteriza, la investigadora habla de su personaje como lo que es: un ser que vive, que tiene una existencia propia y utiliza el cuerpo de la médica como vehículo para concretar su misión.

“Ella (el personaje) tiene cinco años, nació en el hospital y fue concebida en el corazón de una niña que la bautizó. Cuando aparece me doy la licencia para reir, hacer chiste, poner a bailar a la gente y decir cosas divertidas. Uno de sus propósitos es aliviar e incluso me alivia a mi, porque cuando me la pongo me transformo en alguien divertido y tierno”, explica Peña.

La Doctora Creyones es un perfil en construcción, que utiliza como estrategia de abordaje lo lúdico, para construir vínculos activos, ternurizar el momento, arranca sonrisas y genera espacios para que la gente se encuentre. Con ella, Peña halló la manera perfecta de fusionar la investigación, la práctica de Biodanza y la aplicación de sus herramientas profesionales y personales.

Una historia llena de dulzura

En 1994 Irma Peña se graduó de psicóloga clínica en la Universidad Rafael Urdaneta (URU), luego en 1999 obtuvo su titularidad como especialista en Metodología de la Investigación y en 2007 se hizo magíster en Psicología Clínica. “Mi pasión es el área clínica y la ejerzo desde la mirada de la investigación, eso me inclinó a buscar diferentes posibilidades para seguirme formando y obtener más opciones y herramientas para ayudar a la gente cuando llega a la consulta. Esa búsqueda se instaló en mi como una actitud y un espíritu de constante actividad y actualización”.

En esa inquietud de “ver que puedo hacer”, Peña llega al HEP con la visión de no ser una psicóloga tradicional, de esas que “están en el consultorio y hacen investigación casuística. Yo soy más de campo y el hospital me brindó ese espacio hermoso, que me conecta con la realidad y me activa permanentemente a decir ‘aquí hay algo más’”, comenta la especialista y afirma que se preparó el Terapia Familiar Sistémica, Constelaciones Familiares, Biodanza, Psicodrama y como Payaso de Hospital.

“Hace cinco años empecé a aplicar la Biodanza Hospitalaria. En 2011 me gradué como facilitadora y comencé tímidamente a llevar un programa formal para niños, niñas y adolescentes. En esos días visité el Lía Bermúdez y había una exposición de una diseñadora que tenía un collar de creyones, en ese momento no compré el collar, pero me quedé con la idea, así que mi esposo me hizo uno y lo personalizamos agregando otros elementos como un sacapuntas”, relata.

En la próxima sesión de Biodanza Hospitalaria la psicóloga lució el collar para el deleite de los niños, quienes quedaron maravillados ante tan particular accesorio. “Todos preguntaban ¿Cómo llegaron los creyones ahí? ¿Dónde lo compró? ¿Quién se lo hizo? Entonces una pacientica me dijo, ‘tu eres la doctora creyones’”.

Al terminar la formación como Payaso de Hospital, Peña tuvo que construir su ‘clown’ (personaje) y nada mejor que bautizarlo como Doctora Creyones. “Ella va evolucionando y creciendo dentro del hospital. Su misión es ser mediadora, consoladora, los niños se tranquilizan con ella. Como por ejemplo, cuando participa en el programa Psicoprofilaxis Odontológica, que sirve para familiarizar a los niños con los procedimientos odontológicos y prevenir una sintomatología que surge por miedos y experiencias traumáticas hacia la bata de los médicos”.

Cumplir sueños, hacer milagros

El objetivo de la Doctora Creyones es pintar de colores el día, el momento. Entrar en el mundo infantil con una interacción divertida y por medio del juego acompañar, aliviar y consolar al niño en el entorno hospitalario. “Cuando entro en el personaje me doy un pasaporte a lo lúdico y si arranco una sonrisa, ya la doctora hizo su trabajo”.

La Doctora Creyones es también una “voluntaria sin fronteras” y se solidariza con causas como las fundaciones Compañeros de Batalla, que atiende a niños con cáncer; Guerreros de Vida que reúne a pacientes con fibrosis quística y Ángeles del Cielo, que trabaja con las familias de bebés que fallecieron antes de nacer o inmediatamente luego del nacimiento. También realiza labor en el hospital psiquiátrico y la liga anticancerosa de Valera.

En diciembre busca estar siempre presente en el HEP y en otros espacios de medicina pediátrica. También es un puente para que la buena voluntad de las personas llegue a los niños hospitalizados, por lo que a través de ella se consolidan donaciones de ropa, zapatos y juguetes.

Una de las iniciativas más esperanzadoras en las que participa la Doctora Creyones es el Día del Abrazo Hospitalario, que es una “excusa para encontrarnos”. Esta actividad se realiza anualmente en el HEP, durante diciembre, y es otra manera de reconfortar la vida que transcurre en las salas de un hospital, donde el miedo, la angustia y el dolor se pintan de danza, con la consigna: “curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre”.

Contacto:

@dra.creyones

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Cortesía

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