Para comprar dos cauchos nuevos en Maracaibo, se necesitan 100 dólares

La dolarización de la economía es una realidad inexorable que pone a los venezolanos en una carrera contra el tiempo. Cuando de cauchos se trata, los conductores deben pisar el acelerador para comprar la refacción en bolívares antes de los precios continúen su escalada, o transar en moneda extranjera para poder seguir rodando.

Ya sea en el uso privado o público, el alza sostenida del precio de los cuchos a causa de la dolarización de este insumo, se ha transformado en la principal causa de parálisis en el parque automotor local y nacional.

Basta revisar una hilera vehículos en cualquier estacionamiento de un conjunto residencial o centro comercial, para evidenciar que aproximadamente dos tercios de los carros tienen al menos un caucho pelón (liso); síntoma inequívoco de que ya han usado hasta el repuesto.

Carrera contra la devaluación

La metralla de precios llega todos los días vía whatsapp o redes sociales. El indicador es tan vertiginoso como el de “dolartoday.com”, ya que el primero depende del segundo. Así lo afirma “Pedro”, un trabajador de una venta de cauchos en la Av. Delicias que prefirió no dar su nombre real “para evitar problemas”.

“Toda la mercancía que llega es importada a dólar negro, por eso antes de dar un precio revisamos cómo amaneció el ‘innombrable’. Es la única forma de medio garantizar el costo de reposición de los inventarios, y todavía así la devaluación se come buena parte de las ganancias, ya que uno cobra en bolívares que terminan valiendo menos al momento de pagar el siguiente lote”, confiesa el joven administrador.

El precio en bolívares se ha vuelto una aplastante formalidad para el consumidor que gana en moneda nacional pero debe gastar al ritmo que marca la cotización del mercado no oficial de divisas.

Dependiendo de la procedencia (nacional o importada) marca y perfil, un caucho rin 13” oscila entre los 35 y 40 dólares; de ahí en adelante los precios van saltando aproximadamente de $10 en $10 con cada pulgada, haciendo que un rin 14” promedie los $50, el rin 15” los $60 y un 16” los $70, solo por mencionar las medidas más usadas.

Trabajar para el carro

Herminio Bejarano, coordinador de una cooperativa de transporte que presta servicios a empresas privadas explica que para toda persona que usa su vehículo como modus vivendi, los cauchos son un “talón de Aquiles”, por ser el insumo de mayor desgaste y exposición en cada jornada de trabajo.

“Un taxista normalmente puede hacer unos 100 mil bolívares diarios, pero de ahí tiene que pagar una parte si el carro es alquilado y lo que queda dividirlo entre el mantenimiento del vehículo y para llevar dinero a la casa. Si el carro es propio la ecuación debería ser 50/50 entre el carro y el conductor, pero la situación del país ha obligado a que todo se vaya en comida”, apunta el prestador de servicios, al expresar que bajo esas condiciones es casi imposible reponer un caucho dañado con uno nuevo.

La alternativa para Herminio, así como para muchos conductores particulares ha sido recurrir a las llamadas “chivas”, cauchos de segunda mano recuperados localmente o traídos de Colombia.

Los precios de estos neumáticos usados van de 250 a 300 mil bolívares (aproximadamente 10 dólares a tasa no oficial) por una medida rin 13”. La vida útil varía desde los tres meses en la parte trasera del vehículo, al mes y medio en la parte delantera, donde está la mayor fricción y peso al conducir. Estos rangos de tiempo están estipulados bajo condiciones de uso intensivo como las de un taxi, pero pueden duplicarse en el caso de un usuario particular con menos circulación.

Bejarano explica que si un taxista opta por comprar un caucho nuevo rin 13” -que es lo más comercial para el ramo-, debe gastar de 600 a 700 mil bolívares, lo cual equivale a trabajar una semana entera sin ni pagar alquiler del carro ni comer, lo cual es inviable.

Bajo condiciones de uso constante, un caucho nuevo dura aproximadamente dos años, siempre y cuando se cumpla con los mantenimientos preventivos de rotación y balanceo cada mes y medio, lo cual también suma a los costos, ya que tales servicio cuesta unos 25 mil bolívares (1 dólar) en cualquier cauchera.

Ciudad peatonal

La crisis de este insumo es todavía más grave para el sector del transporte público, donde las tarifas vigentes impiden cubrir los elevados costos de operación, según explica Rubén Esis, presidente de la Central Sindical Noroeste de transporte del estado Zulia.

“Hoy más que nunca el transporte público está pasando por una situación de paralización y quiebra casi completa, debido a la falta de cauchos. El transporte urbano regional necesita de aproximadamente 60 mil cauchos para sacar de los talleres y estacionamientos al 80 por ciento de la flota”, precisa el representante del gremio del volante.

Esis afirma que en la ciudad apenas quedan operativos unos 400 buses y microbuses, que en casi su totalidad tienen los cauchos “pelones” (lisos).

“En el mercado interno un caucho de autobús cuesta 5 millones de bolívares (más de 185 dólares a tasa libre) si es nacional, y casi 6 millones (más de $220) si es importado. Para un microbús una medida 750/16 está en 3 millones de bolívares ($110), mientras que en el caso de los carritos por puesto, un caucho nacional rin 14” de perfil alto está en 1 millón 600 mil bolívares ($60) e importado en un millón 750 mil bolívares ($65)”, precisa el gremialista, al afirmar que bajo estos precios “es imposible sostener activo el servicio de transporte público”.

El precio de los cauchos es un eje transversal que desmoviliza a toda una sociedad, haciendo descender progresivamente a los usuarios de transporte particular, privado y público a la condición de peatones.

Esta situación va incrementando la demanda de usuarios en un sistema público que también va en declive. De ahí que cada vez sea más frecuente ver crecientes grupos de personas varadas en las esquinas esperando que pase un bus, por puesto, taxi o (con algo se suerte) algún conocido.

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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