Denuncian cierre injustificado de pabellones en el hospital Chiquinquirá

Luego de casi dos años inoperativos, el pasado 5 de febrero los pabellones del hospital Chiquinquirá de Maracaibo se reabrieron, gracias al esfuerzo y la autogestión de un grupo de médicos residentes y empleados del área de cirugía de la institución.

Cansados de protestar y de ver pasar su “vida laboral” sin poder prestar los servicios para los cuales se están formando, los médicos residentes de cirugía, el personal de enfermería y otros empleados del hospital Chiquinquirá tomaron acciones y lograron reacondicionar las áreas.

Ahora, según aportó a Tu Reporte, una fuente allegada al recinto de salud, la dirección les informó a los residentes de cirugía y a todo el personal que los pabellones serán cerrados “por órdenes de arriba”. Así, sin explicación y sin un comunicado formal y por escrito.

“Dieron la orden de cerrar los pabellones que acaban de inaugurar. Todo se hizo con el esfuerzo de residentes y demás personal del hospital, por autogestión. Fue una forma de dejar de quejarse y mejorar las condiciones mínimas para trabajar”, explicó el informante.

“La orden” se difundió esta semana y todo el personal está alarmado, porque el área quirúrgica es sumamente importante en un centro de salud como el hospital Chiquinquirá. “Lo más triste de todo es que se desconoce la razón del cierre”.

Dos años en terapia intensiva

Vale recordar que en marzo de 2018, los médicos, enfermeras y otros trabajadores del hospital protagonizaron diferentes manifestaciones de calle donde se centraron en pedir la recuperación y apertura del Chiquinquirá.

Para la fecha, se denunció que el centro de salud tenía ocho meses cerrado. Solo la emergencia estaba activa y servía de excusa para justificar que el hospital estaba operativo.

Sin embargo, el padecimiento del hospital Chiquinquirá es crónico. Desde 2016 hubo denuncias sobre falta de insumos y reactivos para hacer exámenes de laboratorio, los aires acondicionados estaban fuera de servicio, las consultas funcionaban a media máquina o estaban suspendidas, igual que el servicio de cirugía.

Había un alto índice de infecciones intrahospitalarias, porque los médicos debían lavarse antes de las cirugías con el agua de un tobo plástico. Solo tenían disponible una silla de ruedas y el mismo ascensor llevaba todo, pacientes, visitantes, comida y desechos de implementos médico-quirúrgicos.

El martes 2 de agosto de 2016, la Oficina de Información del Poder Ejecutivo del Estado Zulia (Oipeez) publicó una nota de prensa, donde Jhonny Soto, director del hospital para la fecha, anunció que a partir del jueves 4 de agosto reactivarían los servicios de las áreas de pabellón, UCI y sala de parto, las cuales estaban restringidas parcialmente por labores de mantenimiento al sistema de enfriamiento.

Hospital Chiquinquirá sin pabellones ni nada

El 4 de agosto los aires acondicionados fueron encendidos, trabajaron a media capacidad y pudieron realizarse tareas en el área a una temperatura aceptable. Sin embargo, la medida fue catalogada como una “bomba de humo”, porque de a poco la operatividad del recinto mermó hasta quedar en cero.

Los acondicionadores de aire que colapsaron en agosto de 2016 no soportaron más las jornadas de 24 por 7. Cuando Pabellón, UCI y Sala de Parto quedaron a merced del calor se suspendieron todas las actividades en esas áreas.

Paulatinamente los pisos fueron cerrando por causa del calor. Primero se dejaron de atender partos, cirugías, consultas, hasta que ya no se atendió nada. Dos meses más tarde, en diciembre de 2017, el único ascensor del hospital dejó de funcionar y ese fue el tiro de gracia.

Un esfuerzo de los residentes

El Chiquinquirá se fundó hace 154 años. El doctor Manuel Dagnino junto a un grupo de personas, compró una casa, reunió a unas 300 familias para hacer una rifa y con el dinero colectado compró el terreno donde hoy funciona el hospital.

Tal vez inspirados por ese espíritu solidario y el coraje para tomar acciones por su propia mano, los médicos residentes de cirugía y demás personal del hospital, eligieron hace un año poner de lado las excusas y reconstruir sus espacios de trabajo.

“No les daban respuesta a sus protestas y vieron como su meta se desvanecía, así que se esforzaron mucho para recuperar los pabellones. Son muchas las necesidades que enfrentaron, hambre, sueño, lejanía de sus familiares, todo por cumplir el sueño de llegar a la meta y poder servir”, afirma el informante.

También admite que los trabajadores del hospital “entendieron que a nadie le importaba la situación ni del hospital ni del personal. Comprendieron que era hora de dejar de esperar y salir a pedir.

Se reunieron, hicieron un plan y buscaron los recursos económicos necesarios. Recibieron del departamento de Postgrado de La Universidad del Zulia (LUZ) y apoyo de algunas empresas privadas, que donaron materiales de construcción, pinturas, anime, entre otras cosas.

“Al final hasta ellos mismos pusieron dinero de sus bolsillos y lograron habilitaron dos pabellones para casos ambulatorios y cirugía menor, los cuales se inauguraron el pasado 5 de febrero”, comentó la fuente.

En estos dos meses de operatividad, el área quirúrgica logró avivar un poco el espíritu del centro de salud, pero esta noticia pone a circular de nuevo la incertidumbre por los pasillos. Y las preguntas que todos se hacen son: ¿qué pasará con el hospital Chiquinquirá? Y ¿De qué tan arriba viene esa orden?

 

Redacción: Reyna Carreño Miranda

Fotografía: Cortesía