Delibites y Chocoleit, el emprendimiento hecho escuela

En la familia Perozo los postres son una herencia. En las fiestas importantes, Rachel y sus hermanas eran las responsables de hacerlos. Y esa tarea mutó en negocio en 2010, cuando se propusieron crear una marca.

Así nació Chocoleit, porque la especialidad de la casa eran las tortas de chocolate.

“Yo soy licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, y tengo una maestría en gerencia de Mercadeo. He hecho muchísimas cosas en mi vida: desde ser teacher de niños de preescolar hasta ser la productora general de la Big Band Maracaibo desde hace cuatro años. Sin embargo, siempre me ha gustado experimentar cosas nuevas y aprender”.

Rachel, de hecho, sólo se ha apuntado en dos cursos de repostería en su vida: tortas básicas y decoración básica. A diferencia de su hermana Paola, quien estudió la carrera acelerada de Pastelería en Argentina.

“Por ahí todos aprendemos y todos hacemos cosas nuevas. Con Chocoleit empezamos a hacer dulces para fiestas y postres para varios restaurantes de Maracaibo, pero yo comencé a trabajar en radio y televisión y el medio consume mucho tiempo”.

Una especialización como community manager junior, el trabajo en social media y la producción de los espectáculos de la Big Band Maracaibo, alejaron a Rachel de la repostería. Hasta el año pasado, cuando Paola regresó de Argentina.

“Me propuso refrescar Chocoleit; yo le dije que la mantuviéramos, pero que creáramos una nueva. Y en las discusiones de cómo hacerlo, nace Delibites. La lanzamos con una línea de minibrownies que tiene seis sabores principales: tradicional, cheesecake, Oreo, arequipe, blondie y coco”.

La presentaron en mayo de 2016 y desde entonces ha tenido una gran receptividad. Al punto de que han apoyado, por ejemplo, a la Fundación del Niño con Cáncer en sus actividades.

Para sus creaciones utilizan ingredientes de marca nacional. Los consideran los mejores. Pese a la escasez, aún los encuentran en el mercado, a precios muy altos en algunas ocasiones, pero el producto final vale la inversión.

“Es importante que el cliente se sienta seguro de que está consumiendo calidad también”, comenta Rachel.

El porvenir

Delibites ya trabaja en dos proyectos: vender sus recetas para quienes deseen hacer postres en sus hogares, y un sweet bar para fiestas y celebraciones “donde la gente podrá armar sus brownies con helado”.

Chocoleit, mientras tanto, se convierte poco a poco en una academia de repostería para niñas, donde aprenden a preparar masa, rellenos y topings. “Queremos que hagan lo que no se les permite en casa ‘porque van a ensuciar’ o ‘porque no saben’. Porque en Chocoleit ellas pueden vivir la experiencia de cocinar”.

Esta idea surgió luego de que una sobrina de Rachel, de 10 años, regresara desilusionada de los planes vacacionales porque “no la dejaban hacer nada”. “Entonces hace tres años decidimos hacer el primer plan vacacional de Chocoleit, y las niñas salieron encantadas”.

El periodismo y el manejo de las redes sociales también le han permitido a Rachel y su familia, no sólo lanzar marcas exitosas en un negocio tan competitivo como la repostería, sino enseñar y animar a otros a hacerlo.

“Es importante que la gente pueda saber cuál es tu experiencia haciendo una marca nueva, porque ahora no se apuesta a lo que aquí se hace por la escasez de harina, de azúcar. Pero sí hay iniciativas, sí hay productos de calidad”.

Redes

Instagram: @chocoleit_ @delibites

 

Redacción: José Flores

Foto: Cortesía Rachel Perozo

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