Dámaso Jiménez: “Los grandes medios tienen sus intereses y a veces negocian como políticos”

Dámaso Jiménez lo ha hecho todo: prensa escrita (La Columna, El Nacional), televisión (Canal 11 del Zulia, Televen, Globovisión), radio (LUZ FM), y ahora dirige el portal biendateao.com  y conduce el programa Dámas0 2.0 en Éxitos 89.7, de lunes a viernes de 2:00 a 3:00 de la tarde. De los medios y su relación con el poder, tiene mucho que decir.  

“Un periódico es un monólogo de ideas y quienes los siguen, lo hacen porque les gusta la forma de contar sus historias y se sienten identificados”.

Pero ese norte, a su juicio, se ha perdido en el camino.

“Hemos tenido que revisarnos y en esto han sido muy importantes las páginas webs y los blogs porque han tratado de abrir una pequeña hendija, no con afán de buscar las grandes masas, sino que van dirigidos a personas que están interesadas en el tema sobre el que estás escribiendo”.

El periodismo, insiste, tiene que moverse hacia la creación y resguardo de comunidades que no necesariamente sean del entorno del comunicador, sino que puedan estar globalizadas.

—¿Cuál es el mayor reto del periodismo venezolano en estos tiempos?

—Tenemos que parar para revisar hacían dónde van los mensajes que estamos enviando. Desde que los medios se empezaron a involucrar en la política, no tuvimos la capacidad de ser testigos, sino que nos involucramos tanto en los hechos que lo que fuese un mensaje contrario a las ideas de los medios y los periodistas, también se censuraba.

—¿La objetividad existe, o se puede ser honesto siendo subjetivo?

—Hay muchos mitos que se han derrumbado. Uno de ellos, es el de la objetividad. Los grandes medios tienen sus intereses y a veces negocian como políticos. Los periodistas también tienen intereses, todos tenemos una verdad y por lo tanto es imposible que todos seamos objetivos. Podemos generar discusión, y esa es la frontera final, porque no somos dueños de la verdad ni vamos a convencer a todo el planeta de una idea. En mi experiencia, que la he vivido desde las máquinas de escribir encadenadas en los talleres de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Zulia, hasta en el iPhone, donde yo mismo obtengo las declaraciones de la fuente y con el que tomo las fotografías, es que la gente busca el análisis del periodista en la noticia.

—La relación entre periodismo y poder, ¿es indisoluble?

—Sí, porque el periodismo es el ejercicio de la ciudadanía. En todas las fuentes. Ves un poco más allá de lo que ven los ciudadanos, y de alguna forma vas a tener una idea más grande de lo que ocurre a tu alrededor.

—Durante tu carrera, ¿cómo ha sido tu relación con el poder político en el Zulia?

—He tenido relación con todos. Me acerqué bastante a Manuel Rosales porque fueron tiempos en los que estaba de corresponsal en El Nacional. Es un medio que siempre estaba pendiente de lo que ocurría en la región, había una página semanal que se llama Zulia en primera, que también se dedicaba a criticar al poder, y así se dio esa relación. Algunos políticos lo tomaban de forma personal, como Gian Carlo Di Martino, exalcalde de Maracaibo, que tomaba toda crítica como una afrenta contra su amistad. Son seres humanos, y algunos creen que el poder es una quincalla y tienes que serles leal como periodista. Pero ese no es nuestro papel.

—¿Todavía existen periodistas que se dejen comprar por factores de poder económico o político?

—Existe en todas partes. El periodista es in investigador, pero dentro del periodismo no todos investigan. Por lo tanto, no son periodistas, pero usan los medios. Hay gente que tiene medios y no son periodistas. Políticos que tienen sus intereses, artistas con intereses. Y están los negociadores, personas sin escrúpulos, y los utilizan aunque hayan estudiado periodismo. El papel del periodista es hurgar, ser curioso, no esperar a que te den la información.

—¿Cómo te imaginas el periodismo postchavista?

—Si el poder es una forma de vida para ti, lo que te interesa es que el otro se calle o le cierras el medio. Hemos vivido tiempos de barbarie en lo que se refiere a la función del periodista, que es la civilidad, el control, la promoción de ideas y valores. El periodismo era un negocio que vivía de la publicidad, y ese modelo de negocio no sé cuánto daño hizo. Y ya no sirve. Que compraba silencios. Esto despertó toda esta codicia. Tenemos que buscar organizaciones, no con los mismos intereses comerciales que uno tiene, pero sí que quieran promover valores, y nos podemos amparar en esas ayudas. Esta crisis sólo nos puede dejar una autorrevisión. Estamos en pleno cambio, y vamos a cambiar la objetividad por la honestidad. La gente quiere que le digan las cosas claras, buenas y malas. Tenemos que ser honestos en cuanto a la posición que tomamos.

 

Redacción: José Flores

Fotografía: Cortesía Dámaso Jiménez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *