“Cuando se vive de la música, hay que hacer sonar hasta la caja registradora”

Nerio Gerardo Romero es el tipo de amigos que siempre da gusto encontrarse. Una sonrisa de oreja a oreja y una actitud descomplicada ante casi todo, definen a este dinamo de positivismo que irradia un carisma a prueba de balas y complementan su indiscutible talento artístico.

Para “Nené” -como le conocen sus panas- la cartera de un músico exitoso debe ser como la consola de un buen estudio de grabación, con suficientes canales y recursos para una producción sólida que satisfaga al cuerpo y haga vibrar el espíritu.

“En estos tiempos de crisis uno no puede quedarse en un canal. La idea es siempre ir alternando cosas. En mi caso como músico hay que mantenerse vigente participando en varios proyectos musicales. La exposición es clave en este negocio” afirma este rockero de 35 años en un tono formal que va mutando hasta tornarse en una jovialidad, que recuerda al platillazo que cierra un repique.

Siempre activo y visible

Para su cerebro de baterista es algo natural manejarse coordinadamente entre poliritmos, pausas y contratiempos, no solo en el control de sus extremidades sino de sus múltiples facetas como emprendedor musical.

“Siempre van a haber proyectos que le llegan a uno al corazón, donde inviertes emociones, tiempo y recursos que al final se devuelven en renombre, porque es música que te llega y ese feeling que uno le imprime termina contagiando al público” afirma Romero al describir lo que para él tiene un fin romántico, pero al mismo tiempo deja dividendos intangibles que se capitalizan a mediano y largo plazo.

Como todo no puede ser amor al arte, Nené también se arma con su redoblante y baquetero para salir en cacería del flujo de caja que resuelve el día a día, mientras se activan sus otras formas de ingreso. Éstos son los populares “tigres”, que pueden llegar en la forma de tributo a un artista reconocido como Jimi Hendrix, cuya ventaja es la facilidad de promoción y potencial para atraer público.

“Tampoco es que vayan a generar mucho capital, pero te mantienen activo en un circuito que funciona como vitrina ante la gente que promueve, hace y consume música y al final del día se convierten en un catálogo del talento que hay en la ciudad y de ahí te comienzan a llamar  para otras producciones más ambiciosas como fue caso del musical de teatro Radio Rock, que tuvo gran exposición e involucró a mucha gente reconocida y permitió alcanzar audiencias masivas” relata este “pana de todos”.

El circuito del rock en Maracaibo es un enjambre de pequeños bares con clientela bohemia, que al igual que todo negocio han sufrido los embates de la crisis. Romero explica que “a pesar de que ya las cosas no son como antes” donde la gente salía a beber en tiempos de dificultad, siguen asistiendo a estos lugares a escuchar buenas bandas y liberar el estrés cotidiano.

“Con la ayuda de esta exposición y mis redes sociales (@NerioGerardo) estos locales, productores y bandas se enteran que estás activo en varios proyectos y te contactan para que te presentes cada semana con tus distintas propuestas. Para ellos es una forma de captar clientes y para uno el ingreso llega a través un porcentaje en el cobro de la entrada” detalla Romero, apuntando que también entre el público hay gente cazando talentos para sesiones de estudio, que dejan ganancias que orbitan los 150 mil bolívares por tema grabado y eventualmente se pautan presentaciones en eventos privados, que según el perfil económico del contratante, reportan tanto o más que una grabación.

Hay que estar conectado

Otro frente económico en el repertorio de este marabino es el del alquiler de equipos de amplificación e instrumentos, que se mueven entre de los llamados wedding planners.

Estos productores de eventos sociales acaparan una cartera de clientes de alta facturación que con frecuencia emplean back-lines, que es el término técnico para una determinada amplificación en tarima, indispensable para que un artista logre su sonido característico en vivo.

“Los productores venden los paquetes de las bandas, el sonido de tarima, iluminación, pantallas y uno entra dentro de ese paquete ya sea como talento o proveedor de forma directa o subcontratado. Un alquiler de equipos, dependiendo del tamaño un evento puede cuadruplicar en un día de trabajo lo que uno hace en una grabación” detalla Nerio agregando que en este ramo ofrece el alquiler de baterías, congas, timbales y amplificación de las marcas más reconocidas tanto para guitarra como bajo.

Este músico y empresario cuenta que lamentablemente “entre bomberos también se pisan mangueras” ya que la crisis ha hecho que la competencia sea cada vez más encarnizada, y ahora músicos contratados para eventos ofrecen tocar con sus propios instrumentos en busca de mejor remuneración, y así van minando el negocio de quien alquila equipos. “Todo el mundo está buscando mayor rentabilidad” exclama el también licenciado en administración, en tono desenfadado.

Volteando la crisis

Siempre acostumbrado a ver el lado lleno del vaso, Romero aprovecha la crisis del país para comprar instrumentos musicales a precios de oportunidad y exportarlos  a mercados internacionales donde se cotizan a un valor más competitivo y en moneda dura.

“Siempre están esos mangos bajitos que uno puede aprovechar si mantiene los ojos bien abiertos y tiene la disponibilidad”, por eso Nerio se mantiene al acecho en Mercado Libre y “lo que compro en Venezuela lo envío hacia Colombia con ganancias que no podría lograr localmente por la situación económica”.

Como percusionista con más de 20 años de experiencia, Romero está consciente de que tiene que pegarle con fuerza a todos los tambores y platillos de su “batería” de negocios, si quiere que al final de mes lo que mejor suene sea el timbre de la caja registradora.

 

Proyectos previos (-) y vigentes (*)

-Manta (rock progresivo)

-Segundo Frente (tecno-vallenato)

-La Extrema (indy rock)

-La Banda del Vecino (hard rock)

-Radio Rock (musical teatral)

*David Montiel (electro pop)

*Tributo a Hendrix (rock clasico)

* TLX (rock underpop)

 

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografías: Laura Bruzual (@LauraBruzual)

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