Condominios de Maracaibo “en emergencia” ante nuevo salario mínimo

No cabe duda de que las nuevas medidas económicas anunciadas por el presidente Maduro, han puesto en jaque al sector privado nacional, pero también a organizaciones sin fines de lucro como los condominios de los conjuntos residenciales, que ahora se enfrenta al dilema de despedir al personal administrativo, de vigilancia y mantenimiento -por no poder costear un incremento del salario mínimo de 3.500%- o aumentar las mensualidades en montos que dispararán inevitablemente los índices de morosidad entre los residentes.

Obviamente el reto no es para las zonas residenciales de alto nivel socioeconómico, cuyos habitantes pueden y están dispuestos a sufragar el aumento de costos, con tal de mantener la calidad de los servicios y la infraestructura. El drama se presenta en los edificios de la antiguamente denominada clase media o asalariada, que ya se venía viendo en dificultades para cubrir sus necesidades básicas o pagar la cuota de condominio existente.

Problema a gran escala

La mayoría de los edificios residenciales en Maracaibo y el país fueron construidos en los últimos 50 años como viviendas de interés social, financiados a través de créditos hipotecarios de la banca privada, programas de interés social de organismos nacionales y hasta de entes multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo.

Esta realidad que ha perfilado la composición mayoritaria de los residentes en estas “soluciones habitacionales”, también limita la capacidad de pago de las cuotas mensuales, ya que es precisamente la depauperada clase media beneficiaria de los programas antes mencionados, la que ha experimentado mayor empobrecimiento durante los últimos cuatro años, según revelan los datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) 2017.

La situación se ilustra perfectamente en un audio anónimo viralizado a través de redes sociales y sistemas de mensajería directa como Whatsapp y Telegram, donde un hombre manifiesta que el lunes 20 de agosto solicitaría una reunión con el presidente de la junta de condominio de su edificio, para informar que no podrá seguir pagando las cuotas mensuales, debido a las medidas económicas anunciadas en vísperas de la reconversión monetaria.

En un tono de voz áspero y pausado, el afectado –presumiblemente de la tercera edad- explica con precisión didáctica que para poder costear el nuevo salario de los tres empleados (conserje y dos vigilantes) de su edificio de 18 pisos, cada apartamento tendrá que pasar de 6 millones mensuales que viene pagando, a unos 40 millones de bolívares fuertes (Bs.S 400), ya que el saldo a cubrir solo en sueldos y cesta ticket es de Bs.F 720 millones (Bs.S 7.200), sin contemplar otros gastos ordinarios de mantenimiento y servicios.

Alternativas difíciles

En su reflexión, el desalentado residente explica que su situación refleja la de la mayoría de los habitantes de su edificio, por lo cual están literalmente entre la espada y la pared. Si no logran costear sueldos y mantenimiento, la infraestructura se vendrá abajo, desmejorando aún más su calidad de vida.

Si despiden al conserje o los vigilantes para ahorrar costos, entonces no habrá quien vele por el cuidado y la seguridad del edificio, dejándolos a expensas del hampa y el deterioro de los servicios y las áreas comunes.

Sobre este particular la administradora del condominio de un edificio en una zona céntrica de Maracaibo, explicó a TuReporte que preventivamente tiene listas las liquidaciones de las cinco personas que están en la nómina, ya que a menos que se apruebe un ajuste sustancial en la cuota de condominio, no tendrán como pagar las obligaciones contractuales y gastos ordinarios.

“La asamblea de propietarios deberá tomar una decisión pronto, ya que si no liquidan al personal antes de 1 de septiembre, los salarios y las liquidaciones tendrán que pagarse en base a Bs.F 180 millones (Bs.S 1.800) y en las cuentas del condominio no hay en este momento los recursos para ninguna de las dos cosas”, explicó la administradora.

A pesar de que el ajuste salarial representa un golpe fuerte, se podría costear con una cuota más alta, pero la cancelación de pasivos laborales de un trabajador con 5, 10 o 20 años de antigüedad con el nuevo sueldo es algo imposible de afrontar para la mayoría de los edificios y empresas privadas en general, por lo que el escenario a futuro luce poco alentador -por decir lo menos-.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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