Cinco claves para entender la nueva reconversión monetaria

Aunque muchos pensarían que el tema de la nueva reconversión monetaria requiere de pocas explicaciones, ya que hace solo 10 años que el país atravesó por semejante proceso, hoy las condiciones son infinitamente más adversas, trastocando el alcance y efectividad que la medida podría tener para mejorar la crisis, sin embargo hay efectos que se percibirán en lo inmediato y otros que tal vez nunca lleguen. Aquí te damos cinco datos para entender ¿con qué se come el bolívar Soberano?

El 1 de enero de 2008 cuando el Gobierno del extinto Presidente Hugo Chávez puso en circulación el cono monetario del bolívar Fuerte, el precio promedio del barril de crudo venezolano era de $90, lo cual permitía al país mantener una cierta estabilidad fiscal, una inflación interanual de 17% y un salario mínimo integral equivalente $614,70.

Los indicadores actuales desmejoran con una velocidad pasmosa, llevando a muchos a preguntarse por qué volver a cambiar la moneda si economistas como Henkel García, José Guerra y Orlando Ochoa advierten que al ritmo que va la hiperinflación, volveremos al punto de partida en cuestión de meses.

La respuesta sencilla es hacer la crisis temporalmente más manejable, al menos en algunos aspectos formales que inciden directamente sobre la gobernabilidad.

1.- Alivio psicológico: Este es el primer beneficio que plantea la eliminación de ceros a la hora de consumir bienes y servicios, ya que al ir de compras y hablar de unidades y decenas en lugar de miles y millones, el cerebro del usuario tiende a creer que está pagando menos.

No es la misma sensación que se tiene al escuchar que un cartón de huevos cuesta 1.500 bolívares Soberanos a que cuesta 1.500.000 bolívares Fuertes y esto explica porque en el comercio formal e informal las personas ya venían aplicando una reconversión de facto, a la hora de discutir precios.

Desafortunadamente esta bondad se va disipando en el corto plazo, a medida que los consumidores caen en cuenta que sus ingresos también fueron divididos por mil y que éstos solo le alcanza para comprar un número limitado de mercancías que seguirán encareciéndose con más velocidad de lo que aumenta su salario.

2.- Cuidado con el redondeo: Según ya se evidenció en 2008, un efecto secundario al hablar de cifras más pequeñas, es que el comerciante tiende a redondear los precios con decimales siempre hacia arriba, ya sea pro “viveza criolla” o por la falta de especies monetarias de baja denominación para entregar el cambio exacto.

Esta práctica que puede parecer inofensiva puede terminar convirtiéndose en gasolina para la hoguera de la hiperinflación, puesto que introduce un elemento de fricción económica adicional, encareciendo aún más las mercancías.

3.- Simplificación de las cuentas: Tanto para el empresario como para el estado, el exceso de ceros en el cálculo de haberes y deberes es una pesadilla operativa con ramificaciones tecnológicas, puesto que la mayoría de los sistemas contables no están diseñados para manejar cuentas en centenares y miles de millones.

Esta situación ya se venía evidenciando en pequeños y medianos comercios que se veían obligados a llevar una contabilidad manual, por cuanto sus sistemas de facturación interpretaban la chorrera de ceros como un error del operador de la caja.

En este particular la reconversión ayudará a aliviar el estrés de cálculo en las operaciones financieras, fiscales y comerciales, al menos en un corto y mediano plazo.

4.- Controlar la locura del efectivo: Esta es quizás la variable que más interesa al Estado venezolano ya que permite matar varios pájaros de un tiro.

Los altos precios que han alcanzado los productos han hecho que cada vez se necesiten más billetes para terminar comprando menos, esto crea una voracidad insaciable de un bien limitado como el efectivo, dando pie a situaciones tan absurdas como el pesaje de pacas de dinero en los comercios o la venta de especies monetarias por encima de su valor nominal.

Indistintamente del valor nominal, la impresión de cada billete tiene un costo casi idéntico para el Estado, por lo que resulta menos oneroso producir menos billetes de mayor poder adquisitivo, lo cual reduce la cantidad de efectivo que requieren los consumidores y se contrarresta el valor  especulativo que adquiere el bien al ser escaso.

5.- Sin período de transición: Cada vez que se introducen procesos de reconversión monetaria se prevé un tiempo de adaptación para que la población se acostumbre al manejo de las nuevas denominaciones.

En el 2008 los precios en bolívares fuertes comenzaron a implementarse en los comercios desde tres meses antes de lanzar el nuevo cono monetario y los bolívares viejos coexistieron con los nuevos durante un período de seis meses pero en esta oportunidad será una terapia de shock.

Ya desde el 1 de mayo todos los comercios comenzaron a marcar los precios de sus productos en bolívares Fuertes y bolívares Soberanos, pero la entrada en circulación del nuevo cono monetario está pautada a partir del 4 de junio. No solo es menor el tiempo de asimilación de los nuevos precios sino que de acuerdo a informaciones ofrecidas por Ramón Lobo, presidente del Banco Central de Venezuela, los bolívares Fuertes dejarán de circular el 3 de junio, por lo cual no habrá coexistencia entre las especies monetarias.

 

 

Redacción: Luis Ricardo Pérez P.

Fotografía: Archivo

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