Desaparecen locales de Subway en Maracaibo, ¿Está en peligro la franquicia?

La cadena de sandwiches Subway destaca como la franquicia de comida rápida más grande del planeta con aproximadamente 44.000 tiendas, perdón… 43.500… 43.150… 43.123… en fin; ya captan la idea. Están en problemas, no solo en su país natal, donde en los últimos dos años han visto un acentuado desplome en las ventas, sino en Venezuela y Maracaibo donde el cierre de sucursales y baja actividad es notable, por decir los menos.

Las causas del mal desempeño de la marca en Estados Unidos no son las mismas que en el país y la ciudad, pero sin duda que afectan a lo que es la imagen general en el mercado y la paz mental de los franquiciados que en una economía como la nuestra, tienen sobradas razones para estar angustiados.

Cuando irrumpió en el mercado global, el modelo de negocios de Subway fue como una chispa en un barril de pólvora. Su formato elástico que permitía montar tiendas en espacios muy reducidos con un mínimo de infraestructura y de personal, hizo que los restaurantes de sándwiches estilo submarino brotaran por doquier a una velocidad impresionante, hasta el punto de llegar a tener 10 mil localidades más que McDonalds, la franquicia más famosa de la historia.

Es precisamente esta flexibilidad en el modelo, la que se ha convertido en un arma de doble filo para la casa matriz donde la mayor parte de las tiendas son propiedad de los franquiciados y no de la corporación.

En Estados Unidos Subway ha sufrido enormemente desde 2015, primero con la desaparición física de su cofundador Fred DeLuca a causa de leucemia, y luego con la pesadilla publicitaria del arresto y convicción de su principal portavoz, Jared Fogle, por pedofilia y posesión de pornografía infantil, pero los verdaderos problemas comenzaron en 2016 con cierres masivos de tiendas.

Hasta el año pasado, más de 800 locales habían cerrado en EEUU debido a los bajos niveles de rentabilidad, causados por la disminución de consumidores en los centros comerciales (consecuencia del consumo on-line y el delivery) y la llegada de nuevos competidores con productos más saludables y de mayor calidad. La situación se ha seguido agravando y para este año se esperan otros 500 cierres en tierras del Tio Sam, según confesó recientemente a Bloomberg la heredera de la compañía y hermanastra de DeLuca, Suzanne Greco.

En Venezuela el impacto de la crisis económica y la hiperinflación también han provocado un desplome del tráfico en los centros comerciales, que sumado a los constantes cortes eléctricos, han tirado al piso la actividad en las ferias de comida y especialmente en las franquicias internacionales como Subway, McDonalds y Burger King, que además de tener que cubrir un fee como concesionarios, operan con insumos importados que encarecen la operación.

Aunque muchos franquiciados luchan por mantenerse abiertos pese a las bajas ventas, en la ciudad se registran ausencias notables como los cierres de las sucursales en la Universidad Rafael Belloso Chacín, Plaza de la República, Doral Center Mall y en la esquina de la 10 con avenida Universidad.

El Hermetismo es la norma entre los propietarios locales. TuReporte intento conversar con los dueños de los restaurantes cerrados pero evasivas y negativas fueron la respuesta unánime. El indicio más claro vino de un concesionario quien aseguró que “por razones del contrato de franquicia” no les está permitido dar información sobre el desempeño de la marca, sin embargo las razones para el declive de las tiendas están de anteojo.

Hay causas generales pero también específicas. La creciente oscuridad e inseguridad en la avenida 5 de julio con avenida 3Y terminó por pasarle factura al Subway de Plaza de la República, así como lo hizo en años anteriores con sus vecinos de parrillada El Gaucho, mientras que en el local del Doral Center el consumo se vino abajo con el repunte de los apagones y un descenso general en el perfil socioeconómico de los locales del centro comercial.

En el caso de la Av. 10 con Universidad, la ausencia de rutas de transporte público en el sector, así como de actividad comercial y empresarial circundante han sido las principales causantes de la merma, a pesar de estar cruzando la calle del Centro Médico Paraíso. Este local y el que existía en  Urbe, sufrieron por razones similares, ya que los gastos primarios de sus consumidores (estudiantes y familiares de pacientes) se incrementaron exponencialmente, impactando el consumo colateral en la franquicia.

El local de avenida Universidad, sin embargo es un ejemplo de como el formato simple de Subway puede traducirse en migraciones de franquicia, ya que los dueños de la tienda antes que cerrar, optaron por un mix que se ha transformado en un crossover. El espacio fue compartido con una sucursal de Susy’s Cookies, que ha logrado atraer público con su producto más económico y sabroso, pero no ha levantado las ventas de sándwiches.

Aunque esto puede percibirse como una canibalización de franquicias es más bien una jugada inteligente ya que aprovecha la inversión existente en mobiliario, hornos, refrigeradores, aires acondicionados y dispensadores de refresco. Algo que otros dueños de tiendas podrían terminar copiando.

Un exempleado de la franquicia que accedió a hablar con este medio manteniendo su identidad en reserva, explicó que una de las mayores dificultades operativas de Subway en estos tiempos, está en la gran cantidad de ingredientes que manejan para un producto supuestamente simple como una sándwich.

La variedad de fiambres, quesos y la disponibilidad de harina trigo para elaborar el pan, así como la diversidad de vegetales necesarios para elaborar los submarinos, se dañan en el mostrador cuando no hay ventas, ya que son productos altamente perecederos. Eso representa una verdadera pesadilla en términos de logística e inventarios, además de ser una constante fuente de pérdidas.

Hasta la fecha, los Subway que parecen “mejor posicionados” para aguantar la pela macroeconómica que reciben los venezolanos son aquellos ubicados en inmediaciones de grandes centros corporativos, sedes bancarias o aeropuertos, donde existe un público cautivo con cierto poder adquisitivo; aun así, no hay garantías de que el consumo de mantenga en niveles óptimos o que los costos operativos y la fuga de personal no aumenten.

La casa matriz a nivel mundial cifra sus esperanzas de supervivencia en el relanzamiento de programas de fidelización, remozamiento de sucursales y la apertura de nuevas tiendas en economías más sólidas como China, Alemania, Reino Unido, Sudáfrica y México, pero esto en nada ayuda o da consuelo a los franquiciados de Venezuela que ven como el negocio irónicamente está “por el subsuelo”.

 

 

Redacción y fotografía: Luis Ricardo Pérez P.

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