Bambi Café regresa con el concepto original y una nueva sede

Pensar en cachitos y café es evocar a Bambi Café. Aquel local de la avenida Bella Vista, oloroso a grano recién molido y a croissant humeante, sale de la nostalgia de los marabinos y se materializa en una nueva y remozada sede.

Bambi Café vuelve. El retorno coincide con el florecimiento de los sentimientos colectivos de arraigo y con esa necesidad apremiante de rescatar lo mejor de la tradición marabina. Todo lo bueno que distinguió al marabino por décadas.

Luego de tres años fuera del mercado local, la marca Bambi Café retoma sus espacios. Ahora con una nueva visión de negocios que eligió preservar el concepto original que nació hace 67 años: cachitos, bollería, postres y café. También con una sede de estreno en la avenida Santa Rita.

Rescatar el modelo suizo – italiano

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Vale destacar que el modelo tradicional de Bambi Café fue una fusión de los cachitos suizos y el café italiano, aderezado con la picardía criolla que dio como resultado uno de los locales más recordados en la historia gastronómica marabina.

El pionero de la marca fue Pedro Crameri, quien inauguró el primer local en 1952. Tres décadas después, el café pasó a manos de Mirella Rhigi de Carli, quien dejó el legado y huella junto a su familia.

Y es que recordar a Bambi Café significa regresar a un espacio pionero en Maracaibo, que contó con tres sedes que abrían de lunes a domingo desde las 6.30 de la mañana hasta las 10.00 de la noche.

La primera sede fue la de Bella Vista, justo al lado de la iglesia La Consolación. Luego abrieron los locales de 5 de Julio y la avenida Baralt, ambas con un concepto similar, pero cada una con personalidad propia.

Se convirtió en tradición ir los domingos antes de la misa y tomar un café o un jugo de naranja, acompañado de sus famosos cachitos y croissants. Sin embargo, Bambi Café fue otro de los muchos lugares icónicos de la ciudad que cerró, tras el caos económico, en 2016.

Bambi Café abre en tres meses

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Ahora, para alegría de sus clientes de “toda la vida”, Bambi Café abrirá sus puertas en escasos tres meses. Regresan los cachitos de manzana, almendra, ciruela, queso y pollo, el grano molido al instante, la atención cordial y el ambiente placentero.

También se rescató el mobiliario original, que se restauró para que luzca como en 1952. Los croissants, postres y pasteles estarán en la vitrina exhibidora de siempre y para preparar el café utilizarán la recordada y brillante máquina plateada con el águila dorada de alas extendidas en el tope.

Además se expenderán productos italianos como focaccia, pastas y vinos. Y el local abrirá en un horario similar, de 6.30 de la mañana a 10.00 de la noche, para que los clientes retomen sus hábitos de compra.

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Por los sabores no se preocupe. En la reestructuración se rescató a los cocineros, panaderos y pasteleros del antiguo local, se formularon los procesos y se recuperaron las recetas originales. Hasta los platos, tazas y cubiertos son los de siempre.

Que Bambi Café regrese como marca emblemática de la ciudad es una buena noticia. Pero mucho mejor es comprender que el proyecto de rescate, más allá de un negocio, es una excusa para retomar los valores, la cultura y la esencia marabina que quedaron impresos en esos recuerdos.

La reapertura supone una inversión cuantiosa, refrescamiento, construcción del local y una minuciosa investigación para retomar el hilo que se rompió hace tres años y que Bambi Café sea una vez más: “El icono de la Maracaibo contemporánea, un sitio frecuentado por los intelectuales, bohemios, lectores furtivos, ejecutivos y familias desde 1952”.

 

Redacción y fotografía: Reyna Carreño Miranda

Imágenes: Archivos

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