¡Auxilio! Biblioteca María Calcaño padece “a merced” del calor

Al menos el 70 por ciento de los espacios que componen la estructura de la Biblioteca Pública del Zulia María Calcaño están cerrados, sin operatividad, a pesar que desde el pasado 9 de mayo se ordenó la reapertura de la institución que tenía dos meses clausurada por falta de electricidad.

Los problemas persisten. Según una fuente cercana a la biblioteca, el servicio eléctrico de 110 voltios se restableció, pero el voltaje 220 no funciona, por lo que los acondicionadores de aire no pueden encenderse. “Es una cuestión de poco voltaje que nada tiene que ver con el tendido eléctrico, sino con la generación. Esta situación está por cumplir un año y aún no hay solución”, explica.

Ahora, la María Calcaño labora en un horario “especial”: desde las 8.00 de la mañana hasta las 2.00 de la tarde, “dicha medida se debe a que aún continuamos con problemas en el sistema de aires acondicionados. Estamos trabajando para solventar la situación”, publicaron en la cuenta de Twitter de la biblioteca el pasado 8 de mayo.

Ante esta realidad, solo dos salas de lectura están abiertas. En la principal superior el único visitante se afanaba en recopilar material de algunos textos, mientras se abanicaba con un trozo de papel. Abajo, se celebraba una reunión “a punta de ventilador”. En los espacios abiertos algunos visitantes se guarecían bajo el frescor de las plantas, de resto, la ausencia corre por los pasillos y escaleras.

Los trabajadores de la biblioteca fueron “exhortados”, en mayúscula, a retornar a sus puestos, tal como lo confirma un “memorando” digital que se exhibe en la pantalla donde se registra la presencia de los empleados: para la fecha, 24 de mayo, 23 asistentes, dos faltas y uno por confirmar. “El no cumplimiento de este aviso se tomará como falta en las asistencias”, reza el documento.

¿Los más perjudicados? En primera instancia los usuarios, cientos de estudiantes que buscan en los estantes de la biblioteca la sapiencia escrita que el alto costo de los libros les arrebató. El daño colateral es el deterioro del patrimonio documental, libros, mapas, planos, documentos y otros materiales que permanecen “resguardados” dentro de la biblioteca.

¿Un problema muy viejo?

El pasado jueves 5 de mayo, el secretario de Cultura, Wolfang Viloria, ofreció información al respecto en un medio impreso local. En esa oportunidad detalló que el cierre de la biblioteca era producto de un “problema eléctrico muy viejo. Tantas subidas y bajadas dañaron las unidades de los aires”, además lo catalogó de “medida preventiva”. Según el secretario, se trata de unas instalaciones muy deterioradas, a las que anteriores administraciones no le hicieron el adecuado mantenimiento.

“Es una situación que se nos escapa de las manos porque además es una estructura muy vieja a la que anteriores administraciones nunca le hicieron mantenimiento. Es por ello que ahora presentamos esta contingencia que nos obliga a cerrar para evitar mayores consecuencias, como un incendio”, insistió.

Sin embargo, la instalación que él designa como “muy vieja” fue inaugurada en 2007 y en 2008 ganó el premio Nacional de Arquitectura. A las vista, la edificación aparenta estar en buen estado, a pesar del calor y la desolación.

Viloria admitió en esa oportunidad que, aunque se trata de una situación perjudicial para los estudiantes, es algo que “no tiene que ver con nuestra administración porque viene en decadencia desde anteriores administraciones”.

Entre líneas…

En la biblioteca María Calcaño el deterioro se “lee entre líneas”. Más allá del calor que espanta a los usuarios y agota a los empleados, están los efectos nocivos que la temperatura, la humedad y la intemperie producen en el patrimonio documental que allí reposa.

Investigaciones determinan que los agentes biológicos son los que producen mayor daño en los libros principalmente en lugares de clima tropical, ya que el calor y la humedad favorecen el desarrollo de microorganismos como los hongos y las bacterias, los cuales provocan manchas y además vuelven el papel frágil y esponjoso. También se pueden producir infestaciones por insectos o roedores, los cuales buscan en el papel alimento y calor para anidar destruyendo las hojas y pastas de los libros.

Entre los agentes que producen deterioro físico en los libros se encuentran principalmente: la luz, el calor y la humedad. Éstos generan ciertas reacciones químicas que pueden producir deformaciones como hinchamiento, pliegues, quebrantamientos, decoloraciones, amarillamiento, pérdida de color,
manchas de óxido por el hierro de la tinta, resequedad y envejecimiento acelerado, lo que favorece también el deterioro biológico.

El clima óptimo para los documentos es de entre 18 y 21 grados centígrados y entre 35 y 55 por ciento de humedad relativa (HR), manteniendo siempre unos valores constantes. Los cambios bruscos de humedad y temperatura dilatan y contraen los documentos, provocando daños físicos y un deterioro químico mucho más rápido.

El papel, pergamino y cuero son altamente higroscópicos,es decir, tienen gran capacidad para absorber y ceder la humedad. También los documentos fotográficos y fílmicos son muy sensibles. En general todos los libros se deterioran a la larga si no están correctamente preservados.

 

Redacción y fotografías: Reyna Carreño Miranda

 

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