La arepa tiene sustituto, se llama nopal y Adriana Sánchez te explica por qué

“El nopal pudiera ser la arepa nuestra”, suelta Adriana Sánchez, investigadora del Departamento de Botánica y Estadística de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia, al referirse al nombre común que reciben las plantas de los géneros Opuntia y Nopalea de la familia Cactaceae, originaria de América. La profesora es dueña de una voz gentil y muy entusiasta. Es, a simple vista, de esos espíritus llenos de fueguitos que contagian.

¿Cómo la arepa? “Sí, como la arepa”. El nopal posee un mediano contenido de proteínas y un bajo contenido de carbohidratos. Es un alimento suplementario y en México los menús de muchos restaurantes cuentan con atractivos y nutritivos platos en los que ejerce como protagonista. Pueden ser consumidos como frutos frescos y procesados como tallos y verduras.

“Tiene mucha agua y por ello ayuda a disminuir los niveles de azúcar en la sangre”, resalta la profesora de la Facultad de Agronomía, quien asegura que son considerados alimentos que promueven una buena salud debido a la presencia de un gran número de sustancias nutritivas potencialmente activas y propiedades multifuncionales.

Trabajo coordinado 

Sánchez forma parte de un grupo de científicos conformado por mexicanos, venezolanos y argentinos que integran el proyecto “Nopales (cactáceas) y agaves adaptadas para afrontar el cambio climático y la seguridad alimentaria”, financiado en 2014 por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

El estudio, según cuenta la académica, también forma parte del programa Uso potencial de la Opuntia en zonas semiáridas y áridas de Venezuela, auspiciado por el Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico de la Universidad del Zulia, un proyecto ejecutado en la comunidad de Las Pitias, en el municipio Guajira, a 15, 68 kilómetros de Sinamaica.

En Venezuela se han reportado diversas especies de importancia ecológica y económica como representantes de la familia Cactaceae. “Los avances obtenidos en nuestras investigaciones indican que existen 26 géneros, 74 especies, seis subespecies, una variedad y 17 géneros que presentaron especies no identificadas, incluyendo especies silvestres, cultivadas y endémicas. Particularmente, se destaca que el género Opuntia fue el más representativo del país con 15 especies”, refiere Adriana Sánchez.

El nopal u Opuntia, de acuerdo con su nombre científico, ha sido utilizado como alimento por el hombre mesoamericano desde hace más de 7.000 años antes de Cristo de acuerdo con los hallazgos arqueológicos encontrados al sur de Tamaulipas y en el Valle del Tehuacán, México.  Hallazgos documentados en excrementos humanos momificados contenían remanentes de magueyes (Agave spp) y nopales, lo que corroboró el consumo de las plantas, detalla Sánchez en un artículo para Mundo agropecuario, al ampliar antecedentes sobre su consumo.

El origen de las pesquisas

“Comencé a estudiar el nopal por sugerencia de mi tutora de tesis doctoral en el año 2000. Ya el proyecto tenía financiamiento. Con esta investigación hemos pretendido promover el cultivo del nopal y convertirlo en una fuente inagotable de productos y usos”, refuerza. Esta planta silvestre se encuentra en la mayoría de las zonas áridas de Venezuela, y Sánchez impulsa una agricultura orientada en el mercado nacional e internacional.

Ella promueve una cultura de consumo y uso de este grupo de plantas, pues a su juicio el nopal se podría convertir en un factor importante de desarrollo en zonas rurales marginales, principalmente en áreas áridas y semiáridas, donde se podría producir de manera adecuada. “No se le ha dado la importancia y usos que podría ofrecer, tanto para el consumo humano, animal como industrial”.

Los nopales son reconocidos por ser una excelente fuente de oligoalimentos naturales, bioelementos presentes en pequeñas cantidades, que ayudan a mejorar la salud humana y la nutrición. Los frutos y clacodios (rama aplastada con función de hoja) presentan altos valores de minerales, vitaminas y antioxidantes. Varias investigaciones revelan su efectividad en el tratamiento de enfermedades relacionadas con actividad antitumoral, antiviral, antiinflamatoria y efectos antioxidantes.

La investigación de la que forma parte Adriana Sánchez ofrece luces importantes sobre su potencial. Por ejemplo, en el caso de la Opuntia, cladodios de un mes de edad son ricos en vitamina C, carbohidratos y proteínas, mientras que los de un año presentan mayores contenidos de calcio, sodio, potasio, hierro y fibra. “Debemos aprovechar este beneficio consumiendo cladodios jóvenes o nopalitos”, añade la científica.

El nopal es una planta que tiene una diversidad de usos, que van desde su interés en la alimentación hasta como fuente de energía y combustible. También tiene una diversidad de provechos en su proceso de industrialización. Se utiliza en las industrias de las bebidas, construcción, cosméticos, farmacéuticas y alimenticias. Adriana Sánchez pide la atención del Gobierno al hablar de un producto natural ignorado y muy valioso. “Si en nuestro país se difundiera el consumo de los nopales con las variadas formas que se acostumbran, por ejemplo, en México, sería posible disminuir la desnutrición y mejorar la calidad de vida de nuestros habitantes”.

 

Redacción: Raúl Semprún

Foto: Fernando Chirino

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